jueves, 15 de enero de 2015

GR10 Xtreme Valencia 10.01.2015

Ficha Técnica:



Hora de la Salida: 06:00                                                  Lugar: Desde Puzol a Andilla

Distancia y desnivel : La prueba consiste en cubrir una distancia de 96 Km con 3.800 metros de desnivel positivo y 3.000 metros de desnivel negativo con salida desde el Polideportivo Municipal de Puçol a 20 metros de altitud y llegada a La Pobleta de Andilla a 780 metros de altitud, siguiendo las marcas blancas y rojas del GR10 con 19 horas de limite para acabar.

Número de Dorsal: 107              

Primer Clasificado General: Dani Amat en unos galácticos 9:56:17

Primer Clasificado Veteranos: Toni Diaz en unos mas que meritorios 11:19:00

Mi tiempo: Unos pobrones 18:16:04

Total Inscritos: 328                                                   Mi puesto en la General: 179

Finalizaron: 220                                                        Abandonaron: 108 (33%)

Total Inscritos Veteranos: 76                                  Mi puesto en los Veteranos: 31







Año nuevo, nuevo reto. Y esta vez, uno de los grandes, la GR-10, atravesando la Sierra Calderona, por la provincia de Valencia.

La Sierra Calderona recibe este nombre por una afamada actriz de teatro (María Inés Calderón) que durante los primeros años del siglo XVII fue amante de Felipe IV y que tras el acostumbrado despecho habsburgo-borbonil, fue obligada a ingresar en un monasterio. No conforme con ello, huyó del mismo, para refugiarse en un collado por estas tierras valencianas.

Los senderos GR (Gran Recorrido) son itinerarios balizados con señales blancas y rojas, siendo las líneas paralelas la indicativas del sendero y las cruzadas, las que determinan una dirección equivocada.

En concreto, esta GR-10 en toda su extension, va desde Valencia a Lisboa. Por hoy, me conformaré con hacer el tramo desde Puzol hasta La Pobleta de Andilla.

Como en toda gran competición, y ésta, sin tanto glamour ni seguimiento de público, lo es, tiene previa, carrera y post-carrera.


Previa:


La previa empezó el día de la inscripción hace ya varios meses, como siempre liados por Richy....que luego, con la excusa de una boda, una comunión o un  bautizo, te deja con el recado y él, de banquete en banquete.....¡¡¡ya te pillaré¡¡.

Semanas y meses de entrenamiento. Tras la dura experiencia de una ultramaratón y dos maratones de montaña en menos de dos meses a finales de 2014, decidí variar algo el tipo de entreno.

Entre semana, mas asfalto, para no perder el ritmo de carrera.

El fin de semana, monte, para mantener el ritmo en subidas y bajadas.

Visto el resultado, creo que he acertado.... por esta vez... así que seguiré con este tipo de entreno... hasta la próxima calaverada.

Viernes tarde salió la expedición murciana para conquistar el GR-10.

El incombustible Pepe, Salva (a desquitarse de la espina que tiene clavada por no haber terminado la ultra de Sierra Nevada), Guillermo (el mas corredor de todos) y Ginés....sin el tambor, pero sí con la bufanda de la zona pimentonera.

En Elche recogimos a Fausto, vencedor de mil batallas.

Arribamos al pabellón de Puzol a recoger el dorsal y ya se nota la categoría de la prueba. En la puerta, antes de entrar a por la bolsa del corredor vemos este cartel....




....¡¡¡que profesionales¡¡¡...ya antes de recoger el dorsal, ¡¡tenemos que estirar músculos¡¡. Pues nada, dicho y hecho, Salva y yo nos hicimos varias series de estiramientos para que nos dejaran entrar.

Recogidos los dorsales, nos acercamos a la charla técnica. que, bueno, acababa en ese preciso momento, pero como había un aperitivo, no era cuestión de dejarlo allí.




Primera foto de grupo, y publicidad gratis para la firma patrocinadora, parecemos salidos del photo-call de Sálvame de Luxe.




Tras unas breves compras, directos a la cena en el pabellón desde donde partiría la carrera a la mañana siguiente. Por 8 eurazos, cenamos como unos reyes. Revueltos, salchichas, patatas, pasta, agua, cerveza, chispa de la vida... de todo. Muy surtido.

A las 11:00 ya todos en el saco, ¡a dormir¡. Y pese a que me cuesta dormir fuera de casa, en este caso, tras un rato de estar en vela, al menos dormí 5 horas.

A las 4:30 sonó la campana. Nos desperezamos poco a poco y llega el último mosquetero, Fernando Patas Largas, el gran triunfador de la última ultra.


Carrera:


6:00 hora de partida. Foto de familia. Estar estoy, a ver quien es el Wally que me encuentra.




En el arco de salida un frío de aúpa, menos de tres grados, seguro. Desayuné un plátano y una napolitana. Pensé que tras el cenorro, no me entraría nada, pero el hambre fue una constante todo el día. Tranquilo y confiado.

Mensaje a mi mujer y mis hijas, es la hora de empezar.


Etapa 1ª - Puzol - Segart


Etapa totalmente nocturna. Con los años, voy perdiendo de todo....peso, pelo, paciencia....pero últimamente, lo que mas he perdido es vista, y estas etapas nocturnas, pese a correr con las gafas me dejan un poso de intranquilidad al no controlar las distancias, lo cual, ¡como no¡, se traduce en caídas.




Hoy jueves, tras la carrera, visita y revisión al oftalmólogo y me dice que tengo que cambiar las lente, ya tengo 2,25 en cada ojo. Es que la edad no perdona.

Ni media hora llevábamos corriendo cuando en la primera subida, quizás la primera piedra, seguro el primer sendero, me caí, dejándome el dedo corazón de la mano derecha muy perjudicado, hoy, cinco días después, lo sigo teniendo amoratado, pero, por fortuna, entero.

Vamos a ritmo tranquilo. La noche obliga a los seres humanos a ir juntos, los primeros ya nos van sacando distancia.

Me cuesta acostumbrarme al peso que llevo encima. Dos camisetas de manga corta y una de manga larga; pantalón pirata y pantalón de compresión; pantorilleras; buff para cuello y buff para la cabeza; y, la mochila con el chubasquero, comida, agua, móvil....vamos, si me llaman para la guerra de Vietnam, me dan puesto seguro.

Subimos al tran-tran. Muchas voces, muchos acentos, y en cambio, entre nosotros, mucho silencio.

En un momento el grupo se parte en dos, quedando Pepe, Salva y servidor, por delante. Fausto, Ginés y Fernando por detrás. Con Guillermo no contamos, el va a su ritmo muy superior al nuestro.

Subimos sin problemas las Peñas de Guaita y el Pico del Aguila. Debe ser bonito, pero no se ve nada, tan solo las luces de Puzol abajo.

Se nos hace de día en la bajada de la Font del Campaner, poco antes de llegar al primer avituallamiento, Segart, donde poco mas que agua nos dan, todos reagrupados.




Sacamos nuestras reservas, me como un trozo de membrillo y bebo agua abundante.

Voy algo pesado de piernas. Me noto falto de ritmo. Empieza la montaña rusa que supone este tipo de carreras. Primeras dudas.

Km 12 en 2:28:50, mas lentos de lo esperado.


Etapa 2ª - Segart - Serra


Segart se ve un pueblo recoleto y coquetón, que lo abandonamos cuesta abajo por la carretera.



Sin tardar mucho cogemos la variante del canal del Garbí.....y, pedazo escalada. No es larga, pero dura, durísima. Mejor no mirar abajo.




Iniciamos la escalada, por que esto, Perniles, no es correr, es hacer la cabra. Si fueran mucho metros, pues a lo mejor no me hubiera hecho gracia, pero, la vista y el esfuerzo que conllevaba, me hizo disfrutar como un nano....nano...nano....cuantas veces lo dicen por aquí. ¡¡¡Y subiendo en la montaña rusa¡¡¡.




Ahí estamos a mitad del ascenso...y luego llegó la zona que, para superar la pared, tenías que agarrarte a las cadenas para no caer....o atravesar las piedras por un pequeño hueco no aptos ni para claustrofóbicos ni para excesos turroniles.




Pues eso, haciendo el cabra, yo debo ser el segundo, el que se duerme.




O somos estos?





Buena bajada, pero me empiezo a encontrar algo cansado. Fausto y Ginés se empiezan a cortar.

Antes de llegar al final de la etapa, segunda caída. Me vengo abajo. Dudas sobre los bambos escogidos. Son muy ligeros, quizás demasiados. Sin llegar al km 22 ya me he caído dos veces. ¡¡¡¡Cayendo por la montaña rusa¡¡¡.

Llegamos a Serra, segundo avituallamiento, ya con alimento sólido. El único en los primeros 48 kms.

Señores de la Organización, craso error. No voy a entrar en que aquí pagamos todos...que también....pero saben ustedes que la prueba requiere mucho esfuerzo y tanto la comida como la bebida es básica para poder acabarla.

Este avituallamiento era escueto. El siguiente, de solo agua, que a nuestro paso se había acabado....¡¡¡error¡¡¡. Tan humanos somos los últimos como los primeros. A tomar nota para la próxima.

Km 23 en 4:03:01,todavía mas lentos de lo esperado. Esto se va a hacer eterno. ¡¡¡Doble tirabuzón con caída en picado en la montaña rusa¡¡¡.


Etapa 3ª - Serra - Gátova


En Serra, reagrupamiento de nuevo. Como mucho, hago gasto. Macarrones a pelo, mandarinas, chocolate, la chispa de la vida, plátano, vamos, no dejo nada para después.

Salimos para afrontar la etapa mas larga, y que se hizo mas que dura. Ahí empezó mi pequeño gran calvario.

Cogemos una senda amplia, recién desbrozada y corro al lado de Fausto, que me va contando las diferencias del recorrido entre este año y el anterior. Gran tipo, Fausto. Te cuenta carreras y no para, y sin medias tintas. Si acaba, estupendo, pero si se tiene que retirar, sin excusas, se retira por que no está fino, sin buscar un mochuelo al que cargarle el fallo. En ésta, no acabó, pero seguro que otras vendrán que mas grande le harán...además, casado con una cántabra......mini-punto para Fausto.

Tras un trote de varios kilómetros, llegamos a una zona que se sale del recorrido de la GR. Nos informó la organización la semana previa que se iba a modificar parte de esta etapa debido a que el dueño de los terrenos no permitía el paso por su tierras.....¡¡¡pues él se lo pierde¡¡¡...en todo caso, demuestra una mezquindad supina, espero que le críen pelo las piedras.

La organización hizo un desvío bastante bien balizado, pero que se hizo muy largo y muy duro, con un invitado inesperado para la fecha, el calor. Según nos dijeron en Gátova, 25º. No sé si sería tanto, pero hacía mucho y con la carga de ropa que llevábamos encima, era insufrible.

A la altura de la subida del Tristany, creo que se llamaba así, como las cebollas, empecé a quitarme capas, iba empapado de sudor, sin casi agua, y pese a haber comido bien, desfallecido. ¡¡¡SOS, SOS, montaña rusa en barrena¡¡¡.

Mucho calor; la carrera se me estaba haciendo eterna, no veíamos caer los kilómetros; sin casi agua; sin comida....y esta etapa duró mas de cuatro horas. Entro en agonía.




Y como era de esperar, apareció el peor enemigo del ultra-maratoniano....la desidia, por mi mente ya pasaban no ya las dudas, sino la clara idea de no querer seguir, pero no por cuestión física, que dada la situación empezaba a ser dramática, sino por no tener ganas. Y ésa, es una batalla díficil de librar.

Vas arrastrando los pies kilómetro a kilómetro, y tu cabeza te dice que basta ya, que no le apetece seguir más. El calor desespera. Entro en coma correril.

En una pequeña bajada encontramos un coche de la organización que nos da un cuarto de litro por cabeza. Bebo traguitos para que me dure.

Nos alcanza Ginés y dice que Fausto va liquidado, y que él, no se encuentra bien, que no tiene mas ganas. ¡¡¡Arrea¡¡¡...otro como yo. Las dudas son contagiosas. El bueno de Ginés, se volvió a descolgar y llegando a Gátova se perdió. Decidió parar. Ya lo dijo él, no todos los días estás para correr.

En esto, seguimos el camino, pero me abruma el deseo de pararme, pero por otra parte, me empuja el prurito personal de no rendirme.

Pero es que pasan los minutos y no se ve el final de la etapa por ninguna parte. Sigo por seguir, por no dejar tirados a Pepe, Fernando y Salva. Por no acostumbrarme a abandonar a las primeras de cambio....que en este caso es ir por el km 42 tras 7:30....y quedaban 56 kms, y sin yo saberlo, casi otras 11 horas.

Veo Gátova al fondo. Aprieto un poco en la bajada para llegar cuanto antes. Y...¡sorpresa¡, en la entrada está....¡Fausto¡....¿por donde nos ha adelantado?. Nos dice que no era el día, que no se encontraba bien y que pasado el km 30 abandonó y la organización lo trajo hasta Gátova. Sin buscar excusas. Segundo mini-punto para Fausto.

Mensaje a mis tres niñas, la grande y las dos pequeñas....¡¡¡voy bien pero algo hartito de tanta piedra¡¡.

Km 48 en 8:30:06. Cuatro horas para la última etapa de 26 kms....eternidad. Casi a 4,5 km/h.


Comida en Gátova


Llego a la plaza finiquitado. Me saco las piedras de los bambos. Tambaleante, cojo macarrones con tomate y atún, emparedado, naranja, chocolate y plátano, regados por abundante chispa de la vida.




Me siento en silencio. Salva a mi lado, tampoco dice mucho. Pepe se sienta solo. Fernando llega algo mas tarde con cara de pocos amigos y muy tentado a abandonar.

Para colmo de males, nos dicen que el "escoba", esto es, el corredor que cierra la carrera, marca el fuera de control y que te obliga a abandonar si te alcanza, está a solo 20´.

Recuento. Calor, dolor, desidia, hambre, sed...y encima presión del cierre de control

Como mucho, pero mucho mucho.

Y, de repente, mirando a Salva le digo; "Hoy no es el día de abandonar. Esta carrera la vamos a acabar". Sin saber ni como ni porqué, inicio la remontada, ¡¡¡montaña rusa en subida vertical¡¡¡.




Fausto nos dice que la segunda parte es mas llevadera, con mas zonas corribles, y que lo peor será la noche. Mirando el perfil, algo no cuadra.

Nuevo mensaje a mi medio pomelo y mis pomelitas, sigo hasta la siguiente sí o sí, y allí, según me vea decido.

Nos levantamos. Cogemos algo de comida para llevar e iniciamos la siguiente etapa.


Etapa 4ª - Gátova - Montmayor


Salimos y la primera en la frente. Una subida dura, aunque corta, hasta la Fuente de la Fonfría. Sufriendo mucho, pero con él ánimo por las nubes. Vamos juntos Salva, Pepe, Fernando y yo. Fernando va mal, tuvo muchas dudas de seguir en Gátova, y cuando lleguemos al altiplano camino de Montmayor, se quedará solo.

Otros pensarían que iba a abandonar, pero yo tenía claro que lo conseguría. Fernando dice que en toda carrera larga hay un momento "zen", a partir del cual ya no sientes el dolor, ni la angustia, ni la desidia, que sigues como un autómata, pero que sigues, con el único objetivo de acabar. Y lo consiguió, con el escoba pisándole los talones, pero lo consiguió. Es un fenómeno....y no lo quieren en el Montblanc....Fernando, ellos se pierden a la élite como tú.

Si, se quedó solo. Es la ley no escrita de estas carreras. No dejas al compañero, es él el que se queda. Tan solo me pasó en la Almudayna, me quedé solo, aunque luego me recuperé. Sin acritud.

Y en el llano empezamos a correr, y corrimos, vamos que si corrimos. En las tres horas que nos quedaban de luz corrimos, y mucho. Dimos alcance, nano, a unos zagales valencianos, nano, que nos acompañaron toda la etapa, nano.




Jóvenes, pero ya con muchas aventuras pasadas, y según contaban, no solo en carreras.

Y me llega mi momento "zen", tras la comida, subidón al máximo, y trotamos durante al menos 8-10 kms junto con los valencianos. Voy a velocidad de crucero, en el punto mas alto de mi moral y de mi montaña rusa. Atrás quedan las dudas. Ahora solo es una cuestión de testiculitis. Noto el cansancio, ¡como no¡, pero no tengo dolores como en otras ocasiones. Tan solo la acumulación de kilómetros en las piernas.

Otra etapa larga, pero sin tanto sube y baja. Bastante llano, mucho pedreguerío del que acabé harto. Fue la etapa que más rápido se me pasó, haciendo un total de 17 kms.

Ya solo vamos Salva, Pepe y yo.

Salva, en muchos tramos tira del grupo. Se le ve con ganas y confiado. Tiene claro que va a acabar, no sabe como, pero lo va a hacer. Se le nota un tipo reflexivo, que no se deja llevar por el mal momento. Al menos eso es lo que transmite. Tranquilidad. Como si la cosa no fuera con él. Así que siempre es un compañero necesario para estas aventuras.

Con tranquilidad, arribamos en el km 65 al siguiente avituallamiento, que a partir de Gátova, todo hay que decirlo, mejoraron ostensiblemente con bebida y comida abundante.

El sol, felizmente se esconde. Adiós al calor...aunque con la fresca que empezaba a caer, no sé que es mejor.

Mensaje a casa. "Km 65". "Oleee, que avance", responde mi medio pomelo. "Eres nuestro campeón, pero si no puedes mas, párate. Nosotros te queremos igual". Medio Pomelo, yo si que te quiero igual o mas cada día.

Km 65 en 12:02:14. Descontado el tiempo de la comida, entorno a tres horas para los 17 kms, de largo, la mejor etapa de todas. A una media de 6,5 km/h. Si mi media total fue de 5 km/h, podeis suponer el cambiazo sufrido. Moral por las nubes.


Etapa 5ª - Montmayor-Sacañet


Llegamos al avituallamiento de Montmayor, y la luz se va. Es el momento de volverse a poner los aperos nocturnos. Camisa larga, frontal, buff, vamos, otra vez para Vietnam. Pero, que ahora no pesa, el frío cae por segundos. Y los 15´de la parada me dejan aterido.

Comida, bebida, y en marcha.

Los nanos valencianos han salido hace un rato. Los encontraremos en meta y nos dicen que acabaron 15´antes. Bien por ellos.

Otra vez de noche. Son poco mas de las seis y media de la tarde pero ya no se ve nada. Quedan unos 30 kms y otras 6 horas por delante.

En carreras noctunas, con una luz frontal que ilumina poco mas de 3-4 metros, debes llevar los sentidos al 100%. Si encima no hay balizas, sino que tienes que ir buscando las marcas blanquirojas de la GR-10, se acumula tensión.

Como soy de los tres el que la tiene mas grande, la luz, voy en cabeza. En mas de un tramo me siento como un sioux, buscando las marcas, las huellas de bufalos o lo que sea. Al llegar a meta, la tensión la tenía acumulada en los hombros.

En una zona de bajada, con pista forestal, trotamos durante kilómetros.





Es de noche. Hace frío. Ya no te quedan muchas fuerzas. Sigues por "güevos", y por que cada paso ya resta. Sabes que no queda nada....la frase hecha de este tipo de carreras. Piensas, "ya quedan menos de 30, y llevo casi 70, ¿como no voy a acabar?".

Que fácil es decirlo, pero no es fácil hacerlo.

En estos casos, busco puntos luminosos de referencia. A lo lejos, veo una luz en la altura. La sigo con la mirada pensando que sería el punto mas alto de la última montaña a subir....al final, Pepe me dijo, "¿entonces la luz de esa estrella es donde vamos a subir?".

Vaya cachondeo el Pepe. Como siempre, el que no falla. Sigue al ritmo que le digan, eso sí, siempre detrás, siempre en silencio. Mas de una vez tuve que chillar..."¿Pepe, sigues ahí?".

"¡¡¡Sigo¡¡¡", sin nada mas que decir.

Seguimos la ruta. Y Sacañet sin verse en la lejanía. No sabía como de grande era el pueblo, pero me imaginaba que se debería ver pronto. Pasan los kilómetros, y seguimos a oscuras, pedreguerío arriba, pedreguerío abajo.

Pero desde Gátova, en la parte alta de la montaña rusa. Ni una duda. Si la mañana fue una agonía, la tarde, mucho mas larga, fue para enmarcar, bien fisicamente, pletórico moralmente.

Al fin, vemos las luces de Sacañet al fondo. Pequeña bajada y llegamos al avituallamiento.

Salva dijo que acabó hasta el moño de esta etapa. Se hizo larga, aburrida y larga y aburrida.

Ultimo mensaje a pomelandia. 16 kms a meta.

Km 79 en 14:36:16. Dos horas y cuarto para 14 kms. seguimos a buen ritmo.


Etapa 6ª - Sacañet - Canales


En Sacañet encontramos a Guillermo. Se retiró en Montmayor, harto de perderse. Lástima, tras tanto andado, pero, esto es así.

Recargo el depósito. Caldito. Emparedados. Cacachuetes. Chocolate. Vamos, lo que me den. Y ración extra de la chispa de la vida.

Miro al resto de corredores en el avituallamiento. Sus caras son un poema. Desencajados. Todos sentados con la vista perdida. Me resisto a parecer un zombie andante mas. Me siento para quitarme las piedrecillas y ramas de los bambos.

Nos informan que tenemos 16 a meta. Una subida de 3 o 4 kilómetros, menos vertical que lo ya pasado y una bajada de 10 kms para llegar al final.

Así que sin pensarlo mucho, empezamos a subir.

Y si, en cuanto a la subida acertaron. Eso sí, un nuevo pedreguerío que ya me tenía torturadas las plantas del pie.

Se cansa uno de ir a oscuras. Tras salir de Montmayor a las 18:30, llegamos a Sacañet a las nueve de la noche, sabiendo que nos quedaban al menos tres horas para los restantes 16 kms, y mas que por la dificultad, por que el cuerpo ya no da para correr, a veces  ni para andar, solo el "zen" te mantiene un pie delante y otro atras.

Hacemos cumbre por un navajo llamado Corral de Elias. Aquí llaman navajos a pequeñas lagunas que se forman en lugares elevados, embalsadas de forma natural. Aprovechando esto, el Hombre construyó casas para poder criar al ganado. Como esta.....





...no, no son Pepe y Salva.

En un rápida bajada, todo lo rápida que te puede dejar un cuerpo molido, llegamos a Canales, con mucho frío, aunque en esta zona era muy curioso, que pese a la noche, de repente había zonas que hacía mucho frío, como zonas que te venía el aire caliente.

10 kms a meta.


Ultima Etapa Canales - La Puebla de Andilla


Llegamos a el último avituallamiento, de nuevo a cubierto, con fuego y todo.

Dos zagalas, que no debían ni llegar a los 20 años, con cara de agotadas, nos dieron bizcocho, leche, café, chocolate y plátano.

Nos sentamos. Si, no deberíamos haberlo hecho, pero lo hicimos.

Cuando salimos otra vez a la fría noche, tirito sin parar.

"Venga, 10 kms de bajada y ya estais", literal.

Y vamos y nos lo creemos.

En este avituallamiento, se nos ha unido un corredor valenciano que en la anterior etapa alcanzamos, perdido, en el recorrido. Nos cuenta que le tironean todos los músculos de las piernas.

Hasta meta, iremos juntos.

La bajada, bueno, la bajada. Ni era todo bajada, ni era pista forestal ni nada.

Mas de una subida. Pedreguerío a tutiplén. Terreno dificil, y todo ello, con un cansancio tremendo. Así que trotamos cuando podemos, que son los menos, y andamos el resto, cuesta abajo incluido.

A lo lejos se divisaba Andilla, que, iluso de mí, creí el fin de la epopeya.




Zarzas, piedras, arbustos, ya todo molesta. En este punto y lugar, empiezas a acordarte de la familia de cada organizador, de cada paisano o de cada casa que pasas. Debe ser una reacción desesperada a la necesidad de llegar.

Ya ni zen, ni nada, ahora es....¡¡¡falta muchooooo¡¡¡¡.

Avisados de que antes de Andilla hay una cuesta muy pindia, lo tomamos con tranquilidad.

A la entrada del pueblo pasamos por unas calzadas medievales que ya torturan unos pies al rojo vivo.

Subimos la cuesta. Silencio.

Entramos en el pueblo. Silencio.

Atravesamos el pueblo. Silencio.

"¿Pero donde está el arco de meta?", nos preguntamos. 

"En La Pobleta de Andilla", nos dijo el valenciano. Nanoooooo, que esto no acaba nunca.

Así que otro par de kilómetros más.

Que hartura, casi tanto como tu de leer este ladrillo, si es que has podido aguantarlo entero.

Al fondo se ven luces, se distingue el arco. Ya estamos

18:16:04 horas después de salir de Puzol hacemos entrada en meta.




Si, llegué el 179. El escoba llegó 45´minutos después, pero llegué. Vencí, no a los corredores, sino al demonio que llevaba dentro y que me decía "párate". Es difícil explicar las sensaciones. Tras las más de 18 horas,  y lo sufrido, pasan los días, y lo único que te viene a la cabeza es la sensación de tremenda satisfacción que te inunda.

Habrá otras carreras, y cuando esté en el meollo, sufriré mucho y volveré a pensar "¿por que estoy otra vez así? ¿que necesidad tengo de estar así?", para finalmente disfrutar ese momento efímero de la llegada a meta y esa felicidad del reto conseguido




Post-carrera


Ya he terminado. Tras varios intentos baldíos de foto para la posteridad, corremos a por la mochila para la ducha y comer, algo mas.

La primera en la frente, no hay agua caliente.

Salgo zumbando a quejarme, y el paisano de turno me dice "lo siento". ¿Lo siento?, ¡como se nota que estabas ahí plantado rellenando tu panza todo el día¡.

Aparece un miembro de la organización para intentar solucionarlo, pero me tocó ducharme con agua fría....brrr, a casi 0º en el exterior, con mas de 18 horas de esfuerzo y con una tiritona de cuidado, esto fue el remate.

Parece ser que los anteriores y los posteriores si pillaron agua caliente, a Salva y a mi nos tocó la fresca....y no solo de agua.

Ya vestidos, empiezo a cenar y vamos que si cené. Trozos de pizza a pares.

Mensaje a Inmaculada, Marta y Julia. Estoy bien, he terminado. podeis dormir. 

A veces me siento muy mal por tenerlas en vilo con estas aventuras, pero, es que, no sé....pues....estooo.

Y estando tranquilamente tiritando por la ducha y comiendo....¡¡¡¡aparece Fernando¡¡¡¡. Que tío. Pese a todo lo que pasó, llegó. Le sacó solo 10´ al escoba, pero llegó. Es un fenómeno. Puro diésel.

Ya poco mas que contar.

Bajada en autobús a por el coche en Puzol. Fiasco de viaje de vuelta en coche, agotado, y traicionado por el tom-tom, que nos hizo visitar Cofrentes y Almansa antes de llegar a casa.....o, mas bien, que del agotamiento, no atinaba con la maquinita. Mil perdones para Fernando, Salva y Pepe por la vuelta manchega.

Reto concluido. 

Otro vendrán, pero éste, cumplido.

Podría decir que me ha encantado, pero no. El recorrido, va por rachas, desde zonas de paisajes preciosos hasta pedregueríos insufribles, arboledas calcinadas u oscuridad durante 8 de las 18 horas.

La labor de la organización, como la carrera, con sus subidas y bajadas.


Hasta la próxima. El lábaro cántabro volverá para vencer cada reto.





Te mereces un premio por aguantar el ladrillo entero.



¡¡¡¡¡¡¡Roma Victrix¡¡¡¡¡¡¡¡


















lunes, 10 de noviembre de 2014

V Yeti Trail 08-11-14

Yeti Trail 08-11-2014

Ficha Técnica:


Hora de la Salida: 08:00                                                  Lugar: El Berro, Sierra Espuña

Distancia y desnivel : 44 kms y 2600+ (con 5.200 acumulado)

Precio de la inscripción: 31 euros (federado)

Número de Dorsal: 121           Total Inscritos: 184        Total Inscritos Veteranos Masculinos: 45

Primer Clasificado General: Juan Miguel Cuenca Martínez en 4:16:06

Primer Clasificado Veteranos Masculinos: Fulgencio Vilar Sánchez en 5:13:23

Mi tiempo: 7:11:14

Mi puesto en la General: 99 de 184 inscritos (126 finalizadores)

Mi puesto en los Veteranos Masculinos: 12 de 45 inscritos (22 finalizadores)







La última de la temporada. Yeti Trail. Tras 10 carreras, 430 kms competidos y mas de 2.500 de entrenamientos, esta es la última de 2014. Mi cuerpo lo pide a gritos y mi fecha de nacimiento, más. No estoy para tanta paliza, así que voy a dosificar para poder disfrutar un mayor número de años.

Ya desde hace dos años decidí no repetir carreras, salvo excepciones ocasionales. Quisiera participar en todo el calendario, para lo que cada año me he propuesto retos nuevos.

Para esta segunda mitad del 2014 me propuse la Ultra de Sierra Nevada, la Al-Mudayna y la Yeti Trail. 157 kms entre las tres, en un lapso de algo menos de dos meses. Mucha tela, los esfuerzos se pagan.

He llegado al final muy deteriorado y el Morrón Chico lo ha certificado.

No es la falta de "fuelle" lo mas preocupante, sino mi estado muscular, con calambres, tirones y sobrecarga general.

A mis casi 47 años, tengo que espaciar algo mas mis esfuerzos. Otros u otras podrán afrontar con mas asiduidad este tipo de carreras, yo no. No pasa nada, prefiero 4, 6 u 8 carreras buenas al año que sufrir en demasía, aunque ya lo dice mi medio pomelo, "palos con gusto no pican".


En esto de la ruta, y mas últimamente, con la variedad y los medios de información, no podemos negar que hay algo de narcisismo, de querer contar cada éxito o cada fracaso, pero hay una cosa innegable, que al final, la carrera la haces tú mismo, la sufres tú mismo, la dueles tú mismo e incluso, la lloras tú mismo.

Si, aquí va este ladrillo de crónica, pero para poder compartirla, antes hay que haberla sufrido. Cualquiera que se ponga los aperos de correr para afrontar pruebas de este estilo, ha vencido ya con el solo deseo de intentarlo, no digo ya, si sale a correr y si termina.



Ocho en punto, en el centro de El Berro, nos aprestamos a comenzar la batalla. A mi lado, dos grandes del fondo levantino, Rai y Fausto.





Estos dos sí que merecen el aplauso. El uno Rai, ha estado 6 meses parado y termina la temporada por todo lo alto, como el luchador que es. El otro, Fausto, que tiene mas kilómetros encima que el transiberiano, que pese a sus propias dolencias, no se pierde una y en todas da el máximo de si mismo. No sé si son leyendas de este deporte, pero si merecen el reconocimiento de este palmero, dado que tiene muchas y grandes gestas que contar.



Salimos de El Berro, puebluco coquetón al pié de la sierra, que nos acogió con cariño. Esto es lo que hace grandes a estos pueblos, se convierten en tu casa nada mas llegar.






Tras unos primeros kilómetros de llano, iniciamos la larga ascensión a la Peña Apartada y Las Cunas.

Subida sin un desnivel muy pronunciado, pero sí muy continuo. Intento marcarme un trotecillo continuo que me permita ver pasar kilómetros sin mucho desgaste.

El sendero, y en general, todo el recorrido, espectacular. Parafraseando a mi amigo Diego, era un entorno "bucólico pastoril" de primer grado. Pinares infinitos, veredas serpenteantes, arroyuelos colmados y sobre todo, paisajes espléndidos, que te hacen sentir minúsculo ante una naturaleza viva y milenaria.

Solo por ello ha valido la pena el esfuerzo. Son imágenes y sensaciones sin precio.




Ya no me pillan de novato, y desde la meta hago los deberes. Plátano en meta y llegando al avituallamiento del 7,5 me zampo la primera porción de membrillo, bebiendo agua cada 10 minutos a lo sumo. A lo largo del resto del recorrido, mas membrillo y orejones.

Me veo bien, quizás demasiado bien, y me confié. Creo, no, estoy seguro, subestimé mi estado de forma. Corrí de más al principio, y al final, las fuerzas que allí gasté las eché a faltar.




A por la primera cota, Las Cunas a 1.406 metros de altitud. Subo bien, trotando como he dicho, confiado.....¡¡¡¡ayayayayay¡¡¡¡....¿no hemos quedado que hay que pensar con la cabeza?.

Una vez en la cumbre, me asomo a disfrutar de la vista. Pese a que el día ha amanecido nublado, se ve todo el parque natural de Sierra Espuña en su esplendor otoñal. No hago fotos.

Si, la mochila está muy bien para llevar cosas, pero, ¡¡¡vaya follón cada vez que quieres coger algo¡¡¡. Suéltate esto, quitate lo otro, desata aquí, baja la cremallera allá......si, parece una escena caliente-caliente....pero no es mas que la lucha para sacar de la mochila el móvil o las almendras. Por pura pereza, dejas pasar los kilómetros.

En la bajada empieza a caer "calabobos", que siendo cántabro agradezco....ahora....luego, de gracias nada.

Bajada rápida. Terreno húmedo y resbaladizo, pero, hasta el momento firme.

Alcanzo el segundo avituallamiento, previo a la subida al Morrón de Espuña (1.586 metros) rodeando los pozos de la nieve.


Vista desde los pozos de nieve


Llevo mas de dos horas solo, así que busco un corredor de referencia. De rosa, no me preguntéis más, soy así de "despegau", ni le pregunté el nombre. Eso sí, era un veterano, me estuvo contando su últimos retos, y viendo su ritmo, no era una aprendiz de montañero.

Lo veo algo fuerte de más para mi gusto, pero me ciño a su ritmo.

En el avituallamiento....¡¡¡¡ayayayay, los avituallamientos¡¡¡¡. Si, he dicho que el recorrido era espectacular, no debo de olvidar que el balizamiento era perfecto, pero los avituallamientos, pobrones como mínimo. Es cierto que corro por que quiero, que la cuota de inscripción es secundario, pero no me gusta tampoco regalar por que sí. 

Por 31 euros, cuatro trozos de plátanos verdes, galletas duras que con el dolor de garganta no pasaban del "galillo", maiz tostado, agua e isótonico a morro (nos ahorramos hasta los vasos) en tres puntos en todo el recorrido, no es que me parezca poco, me parece misero.

Si a ello sumamos que en meta ni un detalle para los finalizadores salvo mas agua y arroz de hace media hora, pues, le hace a uno meditar, ¿que ha hecho la Organización con los fácilmente 10.000 euros en inscripciones?. Algo no cuadra, y no, no me vale que se me diga que el recorrido era precioso, que lo era, por que ese parque natural lleva allí miles o millones de años, y seguirá allí otros tantos hasta que exista el yeti de verdad. 

Llegamos al collado Mangueta




Empieza a llover de verdad. Saco la visera para, al menos, poder ver. Y empieza mi via crucis.

Bajada por el Barranco del Gallego. Camino muy estrecho, y cuando digo estrecho, es que en muchos casos el ancho superaba escasamente un metro, con caída lateral en caso de traspiés.

Vereda de piedra, que con la lluvia, era una pista de patinaje. Y, claro, como no iba a dar yo la nota. Por dos veces caí. La primera, con enganchada de pierna incluida, me fui de bruces al suelo. La segunda, la que más dolió. Heridas en brazos y piernas, que en principio, eran superables. Golpetazo tremendo en el culo, que te deja sin aire, y esto se nota al seguir corriendo, pero lo peor, y para quien corre largas distancias sabe lo duro que es, pinchazo en el isquio izquierdo por la contractura al caer.

Me levanto como un muelle. Heridas, bien; rasponazos, bien-bien; pero el dolor en el isquio ni se va, ni el músculo vuelve a su sitio.

Empiezo a caminar, y al isquio izquierdo, se le solidarizan el resto de músculos de las piernas.

Estiro como puedo, hago piña, y sigo.

Se palpa el miedo. Bajo con pies de plomo. Sufro mas resbalones, sin caídas, pero que ahonda el problema isquiotibal. Cualquier movimiento brusco, me provoca la sobrecarga del músculo.

Tropiezo con cada piedra, cada rama, torpe como un borracho de madrugada.

Si la subida a Las Cunas se me hizo larga, la bajada del Gallego hasta el parque de la Perdiz se me hizo eterna.

Tras lo que parecieron horas, llego al avituallamiento previo a la última ascensión, la del Morrón Chico.

Repaso la situación del "material" y sé que estoy liquidado. Las dudas llegan a su punto culminante. El cabreo conmigo mismo por estar en esa situación, busco una excusa, pero sé que todo es culpa mía. Llámadlo soberbia, llámadlo suficiencia, si decías estupidez no falláis.

Si, mi medio pomelo, "palos con gusto, no pican", y si, fue la imagen de Inmaculda, mi medio pomelo, diciéndome eso, la que me hizo seguir. Ya era por orgullo, testiculitis, chulería, o para poder contarlo después, pero, ahí vamos, a subir.




La primera parte de la ascensión, era un cortafuego de esos que le ves la punta, pero no atinas la distancia que es. Me viene a la memoria un clásico del cine, Ben-Hur, la escena de la batalla naval, la galera de Quinto Arrio....boga de ataque.....boga de ariete....yo pongo boga de no rendirme.

Un pié detrás de otro. Veo gente a lo lejos, parece que no los tengo lejos, pero no los volví a ver. Cada vez iban mas lejos.....lejosss....lejosssssss.

Los minutos son eternos. De repente llovía, como salía el sol. Las condiciones meteorológicas fueron muy dispares todo el día, y esto endureció mucho un recorrido ya duro de por sí.

En 40 minutos termina el cortafuegos. ¿Tanto hablar para ésto? ¿esto está "chupau"?. Voy viendo las Paredes de Leiva, es-pec-ta-cu-lar.


Paredes de Leiva


Cansado pero contento cojo la vereda de piedras. Resbalan. Miedo escénico no, lo siguiente. Me cuesta correr, tengo pánico a otra caída. Y la tercera tiene pinta de que sería la última ahora que me tiene acobardado el isquio traicionero.

Reduzco el ritmo a un trote poco mas que paseante.

Y cuando creo que va empezar la bajada me encuentro con esto....




...si, es lo que parece, un zig-zag extenuante, que junto con la humedad, el viento que soplaba fuerte por esos lares, el frío y mi agotamiento, me supuso un sobre-esfuerzo inhumano...."palos con gusto no pican".....pero en ese momento, si hubiera tenido fuerzas para llorar....nada, que se le va a hacer, un pasico tras otro. Es llegar allí y, a bajar.

Otros 30 minutos se me van en lo que debía ser escasamente 500 metros de subida, 750 a lo máximo.

Hago "cumbre" y veo un punto de encuentro en la bajada, y me "alegran" el momento, tengo que subir hasta arriba del todo para control de dorsal. 




Si me quedaba algo de isquios, cuadriceps, gemelos o lo que sea que hubiera por ahí dentro, aquí me rematé.

Cuando inicié la bajada, "no siento las piennassss", pura gelatina. Tropezones a mansalva.

Llegó al último avituallamiento y me dicen que 9 kms de bajada a meta. Y no mienten, así fueron, pero ahora se me suma el dolor lumbar. Me echo hacia adelante para ir mas cómodo, y se me cargan los abdominales. Me estiro, y me abrasan los lumbares. Alterno trote con paseo. No hay para más.

Si hubiera encontrado en ese momento al yeti-ese-de-las-narices, me lo como con patatas.

Final agónico, por una senda pedregosa que te machacaba tobillos y planta de los pies.

Salgo al fín de la tortura, para darme de frente con la policía local. En un tris de subirme al coche patrulla, para que me llevaran a meta. ¡Que harto¡.

300 metros a meta.

Venga, ahora sí. Veo el arco de meta, voy fundido, pero contento, por que, "palos con gusto no pican".

Meta. Mi reloj marca 7:11:14, mas tiempo del esperado, pero, tras el frío, viento, lluvia, por un lado, y mi cansancio por otro, gran triunfo. Se pudo hacer mejor, pero se pudo hacer peor.





Yeti conquistado.

Ni un mal coca-cola en meta, pese a que eran patrocinadores. Una camiseta entre amarillo y pistacho fea, pero fea-fea, y para casa. Lo dicho, Organización, carrera sí, negocio, no.

Ahora, a pensar en retos para 2015. No muchos 5 o 6, pero de los buenos.

En mente la GR10, la RDLF-111 si al final se hace, la Ultra de los Bosques del Sur (Ramonius, sabes que este año sí), y alguna maratón en asfalto.

Quizás algo más caerá, o no, pero eso, será el próximo año.

Y entonces, volveré a reír, disfrutar, sufrir, y gritar......


Roma Victrix¡









miércoles, 8 de octubre de 2014

IX Maratón Alpino La Almudayna 04-10-2014

Fecha; 04/10/2014

Hora de la Salida: 09:00

Lugar: La Almudema a unos 10 kms de Caravaca de la Cruz.

Desnivel positivo: 2.018 metros

Precio de la inscripción: 30 euros (federado)

Número de Dorsal: 47

Primer Clasificado General: Francisco José Díaz Pozo del CM La Unión Roller, en 3:44:38 a 5:29 el km., de la categoría Senior Masculino.

Total Inscritos: 114. Finalizaron 90 con 24 abandonos (26% del total)

Mi tiempo: 5:59:40 a 8:31 el km.

Mi puesto en la general: 45º.

Primer Clasificado en mi categoría Master 40 (de 40 a 49 años): Javier Salar Mayor del Club Senda, en 4:06:55 a 5:51 el km.

Mi puesto Master 40 (de 40 a 49 años): 10º de los 31 inscritos, y 25º de los que finalizaron (19% de abandonos).



Ya tengo el plan. Ya tengo el sitio. Y no es un sitio cualquiera: la serranía de Caravaca de la Cruz.

Para mas detalle, no dejéis de leer una reseña sobre la historia del pueblo y de la Vera Cruz....que si reunieran todos los trozos de la cruz de marras, podríamos crucificar a todos los polit....esto, que hay muchos trozos, no?.


Un año viví en ese bonito pueblo, por motivos laborales, 1995-96. Y guardo muy grato recuerdo tanto del pueblo en sí, como de las personas con quien lo compartí. Paco, Reque, MªFrancis, Raúl, Chema, Rosa. Fue un buen año.

Mi medio pomelo siempre me insinúa....

 -..."¿que harías tu allí, que cuando bajabas el fin de semana, te dormías a las primeras de cambio?".

Bueno, pues, con 27 años que tenía, tampoco era plan de "guardar ausencias". Bicicleta, fiestas patronales de los alrededores, mas de una mañana llegué a la oficina en "coma físico".

Ahora me pasa lo mismo, vamos, que me duermo, pero algo tienen que ver los casi 47 años.

*************

Dicen que todo en exceso no es sano. No digo que no, pero yo no me cansaría de viajar, disfrutar y otras cosas que acaban en ar, pero es cierto que, físicamente, el cuerpo tiene unos límites, y, a veces, creo que los traspaso, y me lo hace pagar.

Con solo tres semanas de descanso desde la USN71, donde tardamos 15 horas, mi recuperación fue mas lenta de lo habitual. Los años no pasan en balde.

Las semanas previas a La Almudayna fueron una suerte de montaña rusa, yendo de arriba a abajo sin suerte de continuidad. Unos días, fundido. Otros, pletórico. Mala señal. Para rematar la faena, a cuatro días vista, me cogí una "pájara" monumental en unos de mis entrenamientos que me dejó seriamente preocupado.

Así, a las siete de la mañana, pensando y cavilando iba en el coche de mi fiel compañero de fatigas, Pepe Gálvez, y también junto con mi amigo Adrian, cuando tras un par de frenazos, tres bancos de niebla y cuatro bandazos, se me olvidaron los malos pensamientos.

¡¡¡¡Pepeeeee¡¡¡¡....¡¡¡madre mía, que viaje¡¡¡. Que si no veía, que si había niebla, que si ponía las largas, que si de repente íbamos a oscuras......vamos, que si tenía algo de cansancio o sueño, Pepe me lo quitó de golpe....señor, señor....si estuve a punto de rezar el rosario entero.





Hemos llegado, que era lo importante. Recogemos el dorsal, chip y empieza lo mejor de cada carrera, que no es otra cosa que saludar a los compañeros y amigos.

Al "armario ropero" Paco Bravo, que no se pierde una.

Al "jefe", Manolo Rico, toda una institución, que a sus sesenta y esos, sigue dándole y dando lo mejor de sí para él y para los demás.

Al "mudito", Juanfran,  capaz de ir subiendo por la cuesta mas empinada y siempre algo te va contando.

Al "perdío", Pepe Navarro, que hacía, fácilmente, 20 años que no le veía.

Y otros tantos más. Nada, zagales, suerte y a disfrutar.




Tras un desayuno calentito de chocolate y una magdalena, era el momento de la verdad.

Pasamos por el taller. Dejamos lo innecesario y me "encasqueté" la mochila. Últimamente la llevo, no solo por la carga en si, sino mas bien, para que me tape la zona lumbar. Aprovechando el asunto, eché dentro orejones, almendras y membrillo. En esta no me pasa que me quede sin comida.


Caravaca de la Cruz, en medio de la Sierra, pensé, aquí va a ser difícil meter algo de la historia de Roma pero.....




....que hacían Gaius Longinus Barbatus y Lucius Cornelius Desmangatus aqui???.

Nada, antes de empezar, Ramón Iborra, ¡¡¡¡¡Roma Victriiiiiixxxxx¡¡¡¡¡...el año que viene te espero para los Bosques del Sur.

Bueno, al lío.

Salimos ya. Pequeña bajada, que me imagino que habrá que subir después (y si, tuve que subir en meta), y cogemos camino ancho.

Según la organización, la primera mitad del recorrido era llevadero. Espero que no sea "llevadero" como fue en la USN71, que casi me muero-matau-cadáver.

Si de algo tengo que estar satisfecho de esta carrera es del planteamiento. Le dije a Pepe que tirara si se veía bien. Que yo iba a empezar tranquilo. ¡¡Y lo cumplí¡¡.

Desde los primeros metros me voy quedando. No tanto por cansancio, que también, ni por pesadez de piernas, que también también, si no por miedo. El camino es largo, no conozco el recorrido y no me quiero arriesgar a fallar.

Voy a mi ritmo. No fuerzo. A lo lejos diviso la camiseta naranja de Pepe, cada vez mas lejano.

Tras unos primeros kilómetros de tanteo, la primera subida. Es corta, pero está claro que las piernas están algo trabadas. La USN71 pasa factura.

Pero, es ahí donde recorto distancia a Pepe. Le veo coronar cuando yo voy a mitad de camino.

En la bajada, descanso y mucho resbalón. El terreno está húmedo después de las últimas lluvias y se me van los tobillos con facilidad.

Vuelta al llano, alcanzo a Pepe en el km 8. Va bien acompañado de Paco y otro corredor, y muy bien acompañado por Esther Sánchez.

Chapó. Esther nos contó que la semana pasada había hecho la UM Bosques del Sur, 18 horas, y aquí la tengo, a mi lado, como si tal cosa. Ella a su ritmo, su marcheta. En los avituallamientos, casi no se para. No va rápida, pero va muy constante. Síguela si puedes, yo no puedo. Acabó como primera fémina, la 25º en la general y me sacó, "solo", 51 minutos....y la semana pasada había hecho 125 kms. Bárbaraaaa¡¡¡¡.

En la zona de camino ancho vuelvo a hacer la goma.

Pepe aprieta el ritmo, yo me quedo. Diríamos que regulo, pero, la verdad, es que me quedo. Me pesa todo.

En cada avituallamiento bebo mucha agua. Si, soy muy exigente, quizás, pero los ví algo escasos de variedad, aunque no de cantidad. Y el remate fue la falta de otra cosa que no fuera fanta o agua al final, y encima, la organización se justifica diciendo que "llevaba dando coca-cola" desde la 10. Entonces, para que pagamos los corredores, para organizarles las fiestas a otros?. Suspenso.

Alcanzo a Pepe. Los siguientes 4 o 5 kms vamos juntos otra vez.

En 2:15 pasamos por Torre Jorquera, casi mitad de camino, donde empieza la ruta de los andarines, y donde el terreno se empina.

Tras una bajada rápida, la primera rampa es corta, pero dura y dificil. Toca andar. A lo lejor diviso a Esther que mantiene su marcheta. Lo dicho.....bárbaraaaaa¡¡¡¡.

El terreno era irregular. Mucha piedra grande, mucha piedra de punta que hacía peligrosa la carrera, máxime cuando no vas con la confianza de estar al cien por cien.

Y llegamos a la famosa Sierra de las Cabras. Bueno, famosa para quien la conozca.




Subida vertical. Se me hizo muy, pero que muy dura. A mitad del camino, tenía que pararme. Pies de acero. Articulaciones de plomo. Runfo como una cafetera vieja. Pero me mantengo.

Pepe se va quedando. Lo suyo no es subir. En llano, no puedo con él, pero cuesta arriba, pues, le cuesta....arriba.

Corono muy cansado. Miro el reloj. Esto va a ser eterno. ¿Para que me tengo que meter en estos jaleos?.

De verdad, "esta el la última".....¿cuantas veces me he dicho a mi mismo esto en estas situaciones, para luego volver a caer en el pecado?. Creo que lo llaman masoquismo. Yo prefiero calificarlo como mi droga dura, mi carga de adrenalina, mi subidón. Cada reto que me propongo, es como un galón en mi autoestima. Si, no es nada, nada que no se consiga con entrenamiento. Sé que hay cosas mucho mas difíciles e importantes en la vida, pero, ese momento de duda, de cabreo, de lucha y superación no tiene igual. Imprime carácter. Te hace ver muchas cosas de distinta manera. Por que estás solo, sin que nadie te obligue, sometiendote a un esfuerzo extenuante, y cuando lo superas.....¡¡¡hay que vivirlo en primera persona¡¡¡.

Así que decíamos, empieza la bajada. Pepe, definitivamente se queda. Creo que empezó demasiado alegre, pero cada cual va a su carrera. Se quedó sin agua. Lo pasó mal. Al final, llegó, casi en 7 horas, sufriendo de forma indecible, pero llegó.

La siguiente bajada tiene, lo que se viene a decir, mala leche. Pero ya voy cogiendo gente de los andarines y del resto de pruebas.

La palmada en la espalda. La palabra de ánimo. Gracias a todos. No tiene precio.

Collado del Canalón. Collado del Puerto. Y de nuevo, otra subida dura, corta, pero dura, al Collado de Juego de Bolos. Y, aunque cansado, me va haciendo efecto mi medicina. Tranquilidad, paciencia. algo de membrillo, mucha agua, y testiculina. Voy a acabar.

Bajado el Monte Catalán, nueva subida, Alto del Pinar.....¡¡¡¡Jiuston, Jiuston, tengo un problema¡¡¡.



El cuadriceps me pegan un trallazo en la pierna izquierda. El de la pierna derecha, se suma por solidaridad, creo. No puedo moverme. Me paro. Estiro las piernas, y ahora, son los isquios quienes se suman a la fiesta.

Ya está. Aquí me quedo. Se acabó.....¡¡¡no¡¡¡....dos seguidas no voy a parar. Tiro de talón, de tacón, de esa testiculina, y se me pasa el tirón, aunque no el dolor. Aprovechando el avituallamiento, me meto dos vasos de coca-cola, recordando la experiencia de Zampamillas en la USN71 y como un plátano, que no hace milagros, pero me recupera.

Chirr....chirr...chirr....chirrían mis piernas, lentamente, empiezan a reaccionar. Puedo moverme. Vale. Intento correr. No, cuesta arriba es imposible. Hagámoslo andando.

Mando el primer mensaje a mis pomelos. Estoy en el 36.

He pasado lo peor, pero me quedan 6 duros kilómetros, sin cuadriceps, sin casi isquios, me queda gemelos y mucha voluntad.

Chirr...chirr...chirr....adelanteeee, hasta el infinito y mas allaaaa...Buslailliar.

Cojo mi propia marcheta, corro, increíble, pero sufro menos corriendo que andando.

Empiezo a ver la cara amarga de las carreras.

Corredores tirados en los caminos. con tirones, desfondados, agotados, finiquitados. Yo podía ser otro más, pero me niego a parar.

Chirr...chirr...chirrr....llego a la cuesta de las banderas.

La tercera, la de mi adorada Cantabria....que por mor de causas políticas, es una bandera marinera, en mi corazón, siempre republicaneará el lábaro




Empezando la cuesta, con dolores por todas partes, veo a una zagala, veintipocos, con la bicicleta a cuestas, no puede. Y, no sé de donde sale el ánimo, que me veo llevándosela hasta arriba. Tiene la pierna llena de heridas. Cuenta que se cayó y le duele todo. Suerte. En bici. Pues llegará antes que yo.

En la bajada alcanzo a Adrián, Evaristo y Bartolo. Adrián dice que tiene un tirón. Le doy una pastilla de ibuprofeno y reflex, para ver si puede seguir. Acabó, como el campéón que es.

Ya veo a lo lejos la meta. Otra prueba superada. 

Chirrr...chirrr...chirrr...no te confíes. Miro el reloj, casi seis horas.

Llego a meta. Además de los amigos...María Antonia, Adrián hijo y Jorge, la familia de Adrián....solo veo a mi pequeña Julia. Mis otras dos pomelos, pues se habían ido a ver no-se-qué.

Meta. Centuriones a un lado. Venga, ¡apartad¡....Roma Victrix y esas cosas para mas tarde.

Una lozana morena me pone la medalla. Final.

Otra prueba superada. Otro reto cumplido. Otra experiencia mas.....mas...necesito mas.

Ahora toca hacer las cosas bien.

Descanso de 10 días. Si o si.

En noviembre, si me veo bien, haré la última del año, Yeti Trail en Sierra Espuña y esperando tener por fiel aliado al gran Fausto, ahora de bajón, pero que fenixeará seguro.

Roma Victrix¡¡¡¡




lunes, 15 de septiembre de 2014

Ultra Sierra Nevada 13-09-14: ¿Corrible y Llevadero?

Cuando me propuso Richi a mediados de Mayo participar en la Ultra de Sierra Nevada, no supe decir que no, ni me lo planteé. Iremos, claro.



Hice los deberes. Entrené durante el verano en jornadas maratonianas. Pero a veces, solo a veces, algunas veces, bueno, casi siempre, no se debe dejar las cosas que "surjan". Al menos, en una ultra trail, no.

Cometí un error, gran error, y en mi caso, garrafal error. Y digo en mi caso, por que el que sufrió las consecuencias de él, fui yo mismo. No dormí la noche de antes.

Con una distancia de 86 kms por delante, y un desnivel acumulado de casi 10.000 metros, no se puede acercar uno a la línea de salida sobrestimando al rival: la montaña.

"Si tengo que estar en línea de salida a las dos, ¿para que un hotel?".

Intenté dormir un rato, pero, sin una cama decente, el descanso fue imposible.

A veces, solo a veces, algunas veces, bueno, casi siempre, me las doy de superhéroe. Me creo invencible. Me creo mas que humano. Y no, no lo soy. 47 años, en febrero.


Organización, 1 - Nacho, 0.


Dos de la madrugada, Plaza Nueva de Granada. Junto con Fernando, Salva, Richi y Pepe, preparados para salir. Hacía mucho frío. El pasillo que se formaba provocaba una corriente helada que calaba los huesos.




Al final del todo estaba, como siempre, salí el último.

Antes de salir, los efectos del cansancio ya me avisaban. Tras haberme levantado a las 6:30 como todos los días. Trabajado mis 7 horas en la oficina. Otras tres horas de coche, y, otras tantas de paseo y cena por Granada, lo menos que podía sentir en ese momento era cansancio.

Me senté en el suelo, que cosa rara, debido al fresco de la noche, estaba caliente. Si me dejan dos minutos mas, me duermo.

Tres de la madrugada, hora de salida.

Estampa para no olvidar. Granada, al pie de la Alhambra, los palacios nazaríes, el Albaicín. Judios, moros y cristianos, sus ecos nos retrotraen a una historia milenaria.




Pistoletazo de salida.

Según la Organización, la primera mitad del recorrido era "corrible"....bueno, si ellos lo dicen.


Primera etapa. Granada a Cerro del Sol (9,8 kms)



Atravesamos la Alhambra por un lateral, subiendo una cuesta de adoquines que ya nos rompe a sudar. Adiós al cortavientos.

Con el frontal como faro y las piernas del corredor de delante como única referencia, transitamos por una ruta que al pasar los kilómetros se transforma de un camino amplio a una senda angosta y en muchos tramos, de difícil tránsito.

Tan solo divisamos los perfiles de las montañas gracias a la luz de una gran luna, que ya en su decadente fase menguante, nos ubica en la sierra. Siguiendo la hilera de luces titilantes en movimiento de la cadena de participantes, podemos imaginarnos el recorrido, subiendo, subiendo, subiendo.

Tras casi una hora, primer avituallamiento. Esto va mas lento de lo esperado. ¿Corrible?. Si, algo se corrió, pero en muchos tramos, no tan solo por la pendiente sino mas bien, por un terreno quebrado, roto, arañado, con mantener la vertical, era suficiente. Tenías que vigilar cada paso para no irte al suelo.




Melón, sandía, plátano y poco mas. Esta fue la tónica de los avituallamientos. Para un recorrido muy exigente de dureza extrema, muy poca cosa fue. Eché en falta algo mas contundente, como frutos secos, bocadillos, chocolate, gominolas, vamos, hidratos y calorías para el cuerpo. ¡Error¡.


Organización, 1 - Nacho, 1.


Richi, el "chaval"...fue el alma de la prueba. De él surgió la idea. Es todo voluntad. Pese a no llegar entrenado, tuvo la testosterona suficiente para no dejarse amilanar, y con un corazón tan grande, ya tenía la medalla asegurada, aunque la Organización no se lo quisiera reconocer. Gracias por hacer posible esta aventura.


Segunda etapa: Cerro del Sol a Quéntar (12,6 kms)



La carrera se empina. La participación se disgrega. Pero nuestro grupo va bien.

Primeras dificultades de verdad. El camino se reduce a una senda de menos de un metro de ancha, sobre un precipicio...o eso parece.

Mucho polvo. Escuece la garganta. Dosifico mi agua y cada cinco minutos, un pequeño trago.

Mucho sube y baja. Zarzas, cruzamos riachuelos usando troncos de árboles como puentes.

Salva se cae. Primera de la noche. Se lleva un buen golpe, pero lo mas preocupante es un molesto dolor de cadera que dice, no lo deja correr.

Durante todo el trayecto vemos luces de pueblos, mudos, silenciosos, que no sabemos si son nuestra Meca particular, por que ya no hay Veleta o Pradollano en mente, solo el final de cada etapa.

¿Donde está Quéntar?. Se divisa al fondo, pero parece que damos vueltas y vueltas sin llegar. Dos horas y cuarto para la segunda etapa.

Nuevo avituallamiento, y aunque algo mas nutrido, sigue siendo demasiado pobre.

Eso sí, una fuente de agua, de esas de toda la vida, con un agua, que sabía a agua de verdad. Fría y limpia.

Me lavo la cara, me mojo la cabeza, y me bebo, sin exagerar un par de litros.

Vamos 22 kms.


Tercera etapa. Quéntar a Fuente de la Teja (9,3 km)


Salimos despacio. Salva probando su cadera. Le duele. Le doy un ibuprofeno para el dolor, pero le asaltan dudas de poder seguir. Que coraje, al final, llegó a Pradollano, y seguro que si no le freno, habría acabado.

 Al salir de Quéntar, musica de fondo durante horas. Está claro que a las personas les gusta la fiesta en cualquier punto de la geografía. No es necesario ser presuntuoso pensando que la diversión está solo en Madrid, Marbella o Cádiz. En Quéntar había fiesta para todos.

¿Corrible hemos dicho?. Empezamos a subir, y no lo dejamos de hacer durante casi dos horas. Pendiente dura, durísima, rematado con un cortafuegos a mas del 30% que te obligaba a usar las manos.

Amanece y tenemos casi coronado el Alto de los Jarales. No quise mirar para abajo, dado mi vértigo, seguro que no lo habría aguantado.

En la bajada, ya tengo los tobillos de plastilina. Tropiezo en varias ocasiones, caída incluida, pero mas por evitar las zarzas que por torpeza....por una vez.

Llegamos al avituallamiento. Ya llevamos 31 kms, primer mensaje a Pomelandia. Tras casi 7 horas, solo en el 31, mi medio pomelo preocupada, pero, claro, no había visto el recorrido "corrible".


Organización, 1 - Nacho, 2


Salva, el "analista"...no se altera, sopesa los pros y los contras. No dice una palabra mas alta que la otra, salvo cuando lo sacan de quicio....¡¡¡ese chófer¡¡. Equilibra al grupo. Es el compañero que siempre se necesita a tu lado. Creo, no, estoy seguro que estuvo muy tentado de llegar hasta el final...si Fernando hubiera llegado antes....ésta, te la debo. Gracias, Salva.



Cuarta Etapa: Fuente de la Teja a Güejar-Sierra (11,5 kms)


Iniciamos la última etapa antes de llegar a mitad de prueba. Nos cuentan que el terreno es mas suave, de subida al Alto del Calar.

Y en principio, así era. Camino amplio, con mucha vuelta y revuelta....vamos, "llevadero" dije....y todavía se están riendo mis socios de aventura.

Tras un par de kilómetros "llevaderos", se acabó lo bueno, y durante casi 5 kms no dejamos de subir y subir y subir hasta coronar el Calar. ¡Que no acaba nuncaaaaa¡.

No era una pendiente muy larga, pero se hizo eterna, una hora de subir y subir y subir....si, esto ya lo he dicho antes.



Eso sí, a plena luz del día, las vistas eran impresionantes. Entonces no lo valoré, pero los paisajes, los caminos y veredas, cada lugar recorrido, es algo que no se te olvida, te queda en el recuerdo.




Pasamos el control a mitad de la bajada del Calar. Aunque no sé para qué, por que, aunque "fiché" en todos los controles, mi ficha de meta está incompleta.


Organización, 1 - Nacho, 3.


Atrás se quedan Salva, Richi y Fernando. Richi está mal, se queda en la bajada. Al final de esta etapa, acabó su participación. No, me niego a llamarle abandono. Sencillamente, esa fue su carrera. Al ponerse en la línea de salida, ya había ganado.

Bajada rápida hacia Güejar Sierra, técnica, pero que a la luz del día era "llevadera". Entrando en el pueblo, cogemos un camino de tierra donde....¡caramba¡....¡¡¡Pablo Tudela haciendo fotos¡¡¡....fotertroter, o como sea. Gracias por el reportaje, chaval.




Tras una bajada sobre una carretera de cemento, matadora, entramos en el pabellón. Buenos, pues tras 8 horas, ya estamos a la mitad del recorrido. Maratón.

Se me acumulan los güasás. Respondo los que puedo.

Segundo error de la jornada. Alargué de mas esta parada. 45 minutos de reloj.

Si, nos reagrupamos, hablé con la gente, la Organización, pero mi cuerpo empezaba a pedir una cama, y la parada tan larga...¡¡¡¡error¡¡¡.


Organización, 2 - Nacho, 3


Eso sí, esperaba un avituallamiento con comida de verdad. Y además del consabido melón-sandía-plátano....alguna galleta, un poco de tomate, unos trozos de pan y lonchas de jamón de York de marca nisu....ni su padre la conoce.


Organización, 2 - Nacho, 4


Salimos a las 11:45....y yo tenía hambre.

Nuevo error, y van....tenía arándanos, almendras y orejones en la mochila y por pura vagancia, no comí ninguno.


Organización, 3 - Nacho, 4



Quinta Etapa: Güejar Sierra a Hotel del Duque (9,4 kms)


La mas bonita de todas. Cogimos la vereda del río, por donde antiguamente iba el tranvía de Sierra Nevada.

El río a un lado, túneles, puentes colgantes, agua, arboles, desfiladero. Lo dicho, lo mas bonito de recorrido. Tanto, que ensimismado como iba me salté una de las balizas e hicimos unos cientos de metros fuera de recorrido, ida y vuelta.




Cuando nos tocó subir, fue de verdad. Terreno innecesario no ya por duro, sino por su estado.

Plagado de zarzas, nos destrozamos las piernas. Sendero roto, muy peligroso, mojado y embarrado. Creo que no es necesario darle pistas al mal fario para buscarle la ruina a algún corredor. Se podía evitar estos tramos, pero, como me dijo uno de la Organización, esto es lo que había desde el principio.


Organización, 4 - Nacho, 4


Salva, con buen criterio, hizo esta segunda parte con bastones. Tomo nota para próximas pruebas.

A veces, algunas veces, muchas veces, bueno, casi siempre, cuando me veo en esta tesitura, me cabreo con el mundo. Me cabreo con la Organización por endurecer innecesariamente un recorrido ya duro de por sí. Me cabreo con la montaña, por ser tan dura. Y me cabreo conmigo mismo por dejarme convencer.

Pero esta vez, y este es mi gran premio, venció la mente sobre el corazón.

No fuí obligado. Sabía por el desnivel que iba a ser extremadamente dura. Así que me tocaba aguantar.

Avituallamiento del Hotel del Duque, mas de lo mismo, salvo otra fuente de fría y milagrosa agua de la sierra.


Fernando, el "volkswagen"...nunca tendrá un podium, ni saldrá en la foto de la élite, ni será nominado a premio al mejor corredor, pero es del todo fiable. Con sus altibajos, sabe aguantar lo que le echen, fiable como coche alemán, fue el único que se atrevió a cumplir, y cumplió. Fernando, gracias por dejarme acompañarte, tu eres nuestro campeón.



Sexta Etapa: Hotel del Duque a Dornajo (5,4 kms)


De largo, la etapa mas dura del recorrido. Casi todo en subida, con desniveles medios, seguro, superior al 30% a 35%, tardamos hora y media en hacerla.

No había senda, ni camino, ni vereda. Tan solo seguir las balizas por un montón de piedras deslizantes, raíces peligrosas, troncos y árboles partidos.



Si, sabía a lo que iba, pero, en el momento, me acordé de la madre de la Organización....como siempre, a día pasado, me da nostalgia recordar esos momentos. Si, es un sentimiento ambivalente. Odio sufrir tanto, odio que me machaquen tanto, que me pongan tanta traba en el camino, pero a todo pasado, sé que disfruté de cada momento. ¿Masoquismo?....espero que no, ya sufro demasiado con mi Rácing.

A partir de este momento, mirando el reloj, tengo claro que no voy a llegar a la meta del 86 con luz de día. Y la idea empieza a tomar cuerpo. No voy a llegar hasta el final.

Para colmo, en el avituallamiento de la etapa mas dura, tan solo agua.


Organización, 4 - Nacho, 5



Séptima etapa: Dornajo a Cruce A-395 (9,1 kms)


Terremo engañoso. Nos dicen en el avituallamiento que el terreno mejora.

Y si, lo hace. Camino ancho.

Fernando no se encuentra bien. Dice que necesita dormir, aunque sea media hora. Se nos queda, se nos queda.....al final, encontrará a otro corredor con quien, tras beberse un cola, subidón de azúcar, concluirá tras mas de 20 horas de esfuerzo.

Trotecillo de bajada...y la idea de coronar en Pradollano se asienta en mi mente.

Tras varios kilómetros, empezamos por un terreno que si no muy duro, machaca por el sube y baja, agachándome muchas veces para no clavarme unas zarzas.

Salva me va cantando cada kilómetro, pero aunque mis piernas aguantan, mi mente manda un mensaje claro. Basta. Todo tiene un límite, y no es necesario pasar la línea.

Etapa dura, pero mas que física, mentalmente.

Al llegar al avituallamiento, km 67, nos dicen que quedan cuatro kilómetros para la meta de la USN65, medalla y camiseta.

Me enzarzo en una discusión con la Organización, mas fruto del agotamiento que de otra cosa. Es cierto que era excesivo el castigo físico, pero, lo dicho nadie me obliga.


Organización, 5 - Nacho, 5


Pepe, el "abuelo", a su 58 años, me descubro ante él. Discreto como pocos. Nunca una mala cara, ni una mala palabra. Si le hubiera dicho de seguir, lo habría hecho, aunque ya me dijo en la etapa anterior que no podía más. De leyenda lo que hace con la edad que ya acumula. Gracias por estar al lado.


Octava etapa: Cruce A-395 a Pradollano (3,6 kms)


Comienza con una subida "criminal". Me arrastro, sigo ciego los pies de Salva.

Estómago vacío. Desfallecido.

Hago cálculos. Nos dicen que hace mucho frío y viento en el Veleta. No voy a llegar de día....y recuerdo. Soy muy dado al estudio de las casualidades. No existen, pero como las meigas, haberlas, haylas.

23 años atrás, otro 13 de septiembre, bajando en mi vespa hacia mi playa del Sardinero tuve un accidente. Me empotré contra un coche que le dió por dar marcha atrás sin mirar.

64 puntos debajo de la rodilla izquierda. Clavícula izquierda rota. Heridas por todas partes. Dos meses de recuperación.

Hoy hacía 23 años de mi segunda oportunidad....las casualidades no existen, pero, ¿y si....?.

No, hoy no es el día. Hoy si que no me voy a arriesgar. Será por carreras....

...hay que saber donde está el límite.

He hecho muchas carreras, en los últimos cinco años hasta 64, de ellas 7 ultramaratones y 7 maratones, y por primera vez, decido no llegar hasta el "infinito y mas allá".

Me voy a conformar con la medalla de plata. Algo me dice que no tengo que arriesgarme.



Y no solo es por mí, es por Inmaculada, mi compañera en esta vida, al que le debo mucho más de lo que sabré agradecerle. Es por Marta y Julia, mis hijas, que como todos, necesitan un padre, aunque el suyo, sea yo. Es por mis padres, hermanos y amigos. Seguro que no soy el mejor hijo, hermano o amigo, pero creo que no se merecen un disgusto así.

No, no es ser melodrámatico, pero hoy no me la juego. No me siento fracasado, no es fácil llegar a los 71 kms tras casi 15 horas. Para sufrir, lo dicho, ya tengo...




Decidido. Hago meta en la USN65. Es mi triunfo, no dejar que un arranque de testiculitis, soberbia o chulería venza a una decisión, meditada, que veo correcta.

Si, tu que eres corredor y lees esto, sabes que le sigo dando vueltas a por que no seguí. Que lo tendré clavado ahí, y que a lo mejor, o a lo peor, la carrera me da otra ocasión....¡¡o no¡¡...¡será por carreras¡¡...pero tengo la certeza, la total seguridad que hice lo que tenía que hacer.

Cumplí un reto, no el que me había marcado, pero sí el que mi cuerpo y me mente podía asumir.

De todo se sale, y de todo se aprende, y es necesario algo así para saber que estamos en esto por placer. No, tampoco es cuestión de abandonarse, pero hay que saber medir el riesgo.

Calleja, no, te repito, no se puede preparar una maratón en altura en 3 semanas. Tú lo sabes también como cualquier corredor. Yo iba preparado para todo. Eche muchas horas, y al final, la última etapa, otros 11,3 kms allí se quedó. Piénsalo la próxima vez que quieras hacer pedagogía barata.

Entrada en meta. Veo a Richi, y le digo que es el final. Recojo medalla y camiseta. Aviso a casa. Estoy bien, he terminado por hoy.



Final del partido.Empate. ¿Habrá partido de vuelta?

De momento, el 4 de octubre, Maratón Alpina de la Almudayna, en Caravaca, 42 kms nos espera, Pepe, habrá que recuperarse lo antes posible.


Roma Victrix¡