jueves, 1 de octubre de 2026

Noruega, Septiembre 2026, Crucero MSC Preziosa

 

Hola, Papá, como imaginarme hace meses, cuando empecé a pensar en este viaje, que sería el primero que no te podría contar. Como te gustaba escucharme mientras te contaba esto y aquello. Aquel lunes 7 de septiembre decidiste que ya estaba bien, que lo tenías todo hecho y que te ibas con mamá. Como te voy a echar de menos, como os echo de menos. Sé que es ley de vida pero no me consuela. Soy un señor mayor que se siente solo, sin una mano a la que cogerse en los momentos oscuros, huérfano como un niño pequeño. Hoy camino solo, pero no sin tu sombra. Y por primera vez, viajaste conmigo.






Cinco días después de tu marcha, otra vez en ruta. No se cansa, no me canso, no nos cansamos de estar juntos 34 años después. No sé hasta dónde iría con ella, pero sé que no volvería sin ella.

Primero fue Copenhague, 2013. Estocolmo, una de las ciudades más recomendable para visitar, 2023. Este mayo 2026, Helsinki. Ahora Noruega, navegando por los fiordos. Falta Islandia, esperando turno. Ahí lo dejo, Pomelo.





 

Noruega, ahora una de las sociedades más ricas y avanzadas, durante siglos fue un juguete en manos de daneses y suecos. Durante milenios aquellas tierras nórdicas estuvieron cubiertas de hielos perpetuos, de cientos e incluso miles de metros de altura. Hace 13.000 años los glaciares empezaron a derretirse. A medida que la tierra se abría camino, cazadores y recolectores se establecieron, llegados desde Siberia, persiguiendo a las manadas de renos.

 





Por cierto, no es lo mismo escandinavo que nórdico. Son escandinavos los daneses, noruegos y suecos, que habitaban lo que en la antigüedad los autores llamaban Scandia. Nórdicos son todos. Además de los escandinavos, Finlandia, Islandia, Groenlandia e Islas Feroe. Todos los escandinavos son nórdicos, pero no todos los nórdicos con escandinavos.

Este año Noruega será recordada por su espectáculo remero en el mundial. No lo niego, que gran satisfacción cuando eliminaron a Brasil. También por la muerte del rey Harald V, rey desde hace 35 años, sucedido por Haakon VIII, a la cabeza de esa institución antidemocrática y trasnochada que es la monarquía. Muchos quieren echar a su presidente ya de ya, cuando pueden hacerlo cada cuatro años en las urnas, pero casi nadie levanta la voz para someter a referéndum esta institución caduca y casposa, que perpetúa en el cargo, vía seminal, a personas cuyo único mérito es ser hijo de, viviendo en palacios, publicando fotos vestidos de ropa que dicen casual y aburriendo con reportajes de la Barbie Princesa Soldadita. Es un anacronismo en el que derrochamos muchos millones de euros. SyR.

 

  

Søndag 13/09 Hamburgo

 

 

Tras dormir la noche del sábado en San Fernando de Henares, Hostal Goyma, para olvidar, por la mañana dejamos nuestro coche en un aparcamiento de larga estancia. Volamos con Iberia. Muy ágil check-in en Madrid, avión repleto, asientos estrechos, tres horas de vuelo.






Nuestra aventura comenzó en Hamburgo, capital hanseática. Hamburgo se alió con su vecina Lübeck para crear el Hansa en el siglo XII, poderosa federación comercial y defensiva, que controló el comercio de los mares del Norte y del Báltico durante siglos, hasta su cierre en el siglo XVII.

Esta vez nuestro hotel era flotante. Nos embarcamos en el crucero MSC Preziosa. Mi medio Pomelo lo dejó claro, Mi Super Crucero.

Nuestro primer crucero fue por las islas griegas y el este de Italia en 2017, con nuestras niñas. Hoy, solos. A pesar que algunos huéspedes que al pie del barco dijeron que era pequeño, era bien grande. Largo 333 metros (el más largo del mundo, mide 365). Ancho 38. 18 plantas. 1.751 cabinas. Entre 3.500/4.400 capacidad para pasajeros. Tripulación 1.400. Los huéspedes tienen acceso a partir de la planta quinta hasta la dieciséis. Camarote 8161, con ascensor casi privado, justo frente de nuestra puerta. Con vistas al mar, aseo pequeño y cama muy cómoda. Fue una gran experiencia, pero el último día tenía algo así como claustrofobia. Quizás hagamos otro crucero en el futuro pero será dentro de unos cuantos años.





 

MSC es un compañía italiana fundada en 1970 para el transporte de mercancías, pero pronto se dieron cuenta que el negocio eran los cruceros. El MSC Preziosa tiene una curiosa historia. Fue mandado construir por Ghadaffi en 2010, para crear una compañía de lujo, libia. Cuando estaba en construcción, en 2013, le murieron. Ya tenían construido el casco, con una sala, Fenicia Bar (que se mantuvo) y pretendían añadir un acuario de tiburones.  A medio construir, lo adquirió MSC para su flota. Su coste final fueron 550 millones. Su madrina de bautizo, Sofía Loren. Los tiburones, felizmente no. Estos 11 días será nuestra casa.









Dicen que es fácil caerse por la borda, pero la realidad que salvo suicidio, es casi imposible, las barandillas son muy altas. Es cierto que se mueven en altamar, pero tiene estabilizantes en la línea de flotación para reducir el movimiento.

 





Contratamos un pack de comidas y bebidas. Comida en todo momento, a reventar. Planta 14, bufés Inca y Maya, bien surtidos, comida de batalla, acababa empachando. Asignado un restaurante, The Golden Lobster, cenamos cada noche, mas elaboración, menos cantidad, mas estilo.






Piscinas descubiertas, en estas fechas de lluvia y frío, tan solo las usaban unos pocos alocados. La cubierta, caliente no estaba, la probé, pero pocos minutos. Piscinas de agua caliente y de burbujas, más de 10. Gimnasio, correr en cinta con vistas al mar. Teatro Platinum, doble espectáculo nocturno. Restaurantes de especialidades de comida, de pago adicional. Y tiendas, un abuso de tiendas. Fotografía. Chuches. Ropa, bolsos, relojes. Es un bazar flotante. Te los tienes que quitar de encima. Ni un recodo sin algo que hacer o ver.







En la parte superior, camarotes y áreas de la élite, MSC Yacht Club, los ricos del barco, con tarjetas doradas, restaurantes personalizados, turnos vip. MSC se ha vendido al consumismo. Pero, claro, solo este barco hace unos 40/50 cruceros al año. El beneficio por crucero es en torno a 1,5 millones, 80 millones cada año. Casi no para, solo para los traslados entre Europa y Sudamérica, para resituarse por temporada.






Desde que aterrizamos, la organización de MSC fue perfecta. No dejaron nada a la casualidad. Ya en la recogida de equipajes había personal de tierra de la compañía que te llevaba en volandas, perfectamente medido. Callejeamos en autobuses por una poco agraciada Hamburgo. Seguro atesora encantos, pero nuestro recorrido hasta el crucero tuvo más de emocionante que de bonito.

La primera impresión, apabulla un poco, perdidos por los pasillos y la Babel de idiomas a nuestro alrededor. Los idiomas oficiales a bordo eran el inglés y el italiano. Con mi pasable inglés y mi buen italiano, nos hicimos entender y comprender. Además, muchos empleados hablaban castellano. Muy pronto al camarote, se nos presentó Cedric, el encargado de la limpieza de nuestro pasillo, sonriente, le vimos a menudo.






Colgadas de la puerta de nuestro camarote, sendas tarjetas de crucero, para todo uso. Comidas y cenas. Bares y barras. Subidas y bajadas. Excursiones. Son tu pasaporte. Ya estaban vinculadas a nuestra tarjeta de crédito desde antes de llegar. Las di de alta en su app, utilísima, donde a diario cuelgan toda la información necesaria. Horarios de las escalas. Menús de los restaurantes. Actividades en los distintos salones. Actuaciones en el teatro. Entre el app y las diferentes IA, viajar en 2026 está al alcance de todos. Y el presupuesto también es importante. Si, es dinero, pero siempre he creído que todo dinero destinado a viajes no es un gasto.







A las 19:00 soltaron amarras, empezaba nuestra aventura. Nunca hemos estado tanto tiempo de viaje. Llevaba años queriendo experimentar un viaje largo. Y largo se hizo. Desde la borda de la planta 15 vimos alejarse Hamburgo, flanqueados por una orilla moteada de casas de varias plantas, segundas residencias de lujo de los pros hamburgueses, casoplones al alcance de pocos bolsillos.







Con algo de hambre, primera incursión. Té, café y tarta. Primera de tantas batallas contra una gula no controlada. A la vuelta, a régimen, no tanto por engordar más o menos, si no, para limpiarme por dentro y recuperar la olvidada sensación de estómago vacío.

 

 

Noruega tiene una superficie sobre el 70% de España, con tan solo son 5,6 millones de habitantes, por casi 50 millones nuestros. 11.500 viven oficialmente en España, siendo Alfaz del Pi la localidad con mayor población noruega. De forma intermitente, 50.000 residen por temporadas en nuestro país.

El punto más alto, 2.469 metros, en Galdhopiggen. País montañoso con la cordillera escandinava que la recorre de norte a sur. Tiene miles de islas e islotes, siendo Lofoten y Svalabard las más conocidas. Jan Mayen, isla volcánica en el Atlántico Norte. En el Atlántico Sur, la Isla Bouvet, y territorios antárticos reclamados como Isla Pedro I y Tierra de la Reina Maud. Su fiesta nacional es el 17 de mayo, Día de la Constitución, con desfiles en los que visten trajes tradicionales.

 





Para la cena, dos horarios. Cogimos el segundo horario, 20:45, más español. El primero, 19:00, se nos hubiera amontonado con las comidas y el final de las excursiones. Mesa 652, junto con nuestros camareros preferidos, y únicos durante todo el viaje, Joko y Suri, indonesios, muy agradables. Joko se defendía con el castellano. Nos contaba cómo trabaja 11 horas diarias. Las 13 restantes, dormir, descansar y si puede, bajarse a ver algo. Y esto durante meses, sin pausa ni descanso.






Había una miríada de nacionalidades. Honduras, El Salvador, Uruguay, Mauricio, Filipinas, Rumanía, Brasil, Marruecos, Islas Mauricio, Sudáfrica, etc. Los jefes, tanto del barco como del hotel, casi todos italianos. Se nota clasismo. En la cumbre, europeos de bien. Los que mueven el día a día, los curritos, naciones periféricas atraídos por unos sueldos, seguro normales en Europa, muy golosos en sus países.

Nuestra mesa, de seis. El primer día compartimos con Juani y Cirilo, de Olite, muy viajados, que tuvieron que abandonar dos días después para volver a casa por un grave problema familiar. El segundo día, Merche y Alberto, de Ponferrada, que solo fueron ese día, nos dijeron que preferían el bufé. Total, teníamos la mesa para nosotros solos.






Primer espectáculo en el Teatro. También con dos sesiones, 19:00 y 21:00, aunque ese día solo tenía sesión de 22:00. Música variada. Los cuatro cantantes, voces demasiado diferentes, a veces se solapaban, y abusaban de levantar la voz, chillar, que no es señal de cantar bien. Los bailarines, sin grandes locuras. Agotados, nos fuimos al camarote. El barco, remontando el Elba, sin oleaje, no se movía.





  

Mandag, 14/09 remontando el Elba camino de la costa atlántica noruega

 

 



La época más famosa noruega, por la que los recordamos los soñadores, fue entre 793-1066, la Era Vikinga. Ellos le dieron nombre a esas tierras, Nordverg (hoy Norge), “el camino del norte”. Los vikingos pasaron a la historia por sus múltiples incursiones que no solo sacudieron Europa, llegaron hasta la lejana Constantinopla y a Vinland, lo que hoy es América del Norte, cinco siglos antes que Cristóbal Colón. Incluso se asentaron en Melilla.






Se fija el 793 como inicio de la era vikinga, fecha de la primera incursión documentada, monasterio de Lindisfarne, situado en una pequeña isla frente a la costa noroeste británica, pero ya siglos antes vivieron y murieron en Scandia, de la pesca, la caza y el comercio. El avance de la agricultura fue limitado, les salía a cuenta abrir rutas comerciales o más fácil, saquear, robar, invadir, violar, vamos lo que era hacer el vikingo. Porque vikingo no era una nacionalidad, era una actividad. Hacer el vikingo era ir de expedición.

 

Primer día completo, solo de navegación, remontando el río Elba, bordeando el oeste de Dinamarca, destino Bergen. Durante la noche, salimos a alta mar. Lo supimos por la pantalla de nuestra habitación, tenía un canal con la posición del crucero en tiempo real. Los datos se perdían en altamar y el wi-fi tenía un precio abusivo por día, así que los tres días solo de navegación, no tuvimos contacto con nuestra familia. Dormí del tirón. La cama era muy cómoda. Y mi agotamiento hizo todo lo demás.






Primer desayuno en el bufé. A la entrada, una miembro de la tripulación nos recibía con su repetida banda sonora cada mañana, que se quedó como la canción del viaje. Si en Helsinki fue el Ei Tipa Tappa, esta vez, poco vikingo Mambo N. 5. El personal era muy agradable, sonriente, educado, es su trabajo, pero siempre es de agradecer.

Una batalla diaria conseguir mesa. Mesas de 2, 4 u 8 personas, tocaba compartir con otros huéspedes, casi siempre extranjeros. Mejor, así no había que hacer el esfuerzo de ser cordial. La edad media del barco era la nuestra o incluso superior. Cientos de parejas, muy mayores, superando los 70 y 80 años. Muchos de ellos con movilidad reducida e incluso,  problemas de salud. Sillas de ruedas, andadores, cachavas, incluso con bombona de oxígeno. Lejos de resultar depresivo, me pareció maravilloso, todo un ejemplo de cómo da igual la edad, siempre se puede viajar adaptándote a las condiciones de tu salud y tu bolsillo. Quiero creer que dentro de 20 años, seguiremos viajando, disfrutando de esos mundos.

 


Su religión nos regaló un panteón de película con Odín, Thor y Frigg, que dieron nombre a los días ingleses. Miércoles (Woden/Odín- Wednesday), jueves (Thor - Thursday) y viernes (Frigg-Friday). Mejor que Odín o Thor es Loki, su hijo y hermano, un enredador patológico. Huginn y Muginn (Pensamiento y Memoria) los cuervos de Odín, que los manda por estos mundos a diario, para ver qué pasa, y vuelven por las tardes a contárselo. Mjiolnir, el martillo de Thor, lo lanza y vuelve siempre a su mano. Sanrimer, el jabalí que todas las noches matan, se lo comen de banquete en el Valhalla, resucita cada mañana, y vuelta a empezar. El gran árbol Yggdrasil, el árbol de la vida, donde se organiza el cosmos en nueve reinos. Como Asgard, el reino de los dioses. Midgar, el mundo de los humanos. Jotunheim, la tierra de los gigantes. O Helheim, el submundo de los muertos que no murieron en combate. Y todo hasta la llegada del Ragnarok, la batalla final, con el hundimiento de Yggdrasil en el mar y el posterior renacimiento.

 





Para situarnos en el barco, visitamos de forma sistemática piso a piso. Allí conviven dos realidades. El hotel de lujo, glamour y fiesta, y las zonas de la tripulación, frías y sin vida aparente. Los cruceros, un mundo en sí, tienen curiosidades en contar. Por debajo de la línea de flotación existe una cubierta diáfana, sin pasillos ni impedimentos, para que la tripulación se mueva rápido por el barco. Muchos cruceros no tienen planta 13, mera superstición, MSC Preziosa, sí. Tienen una pequeña celda de seguridad y una morgue, porque hay gente que se muere. Hace años, un señor de 87 años que no quiso esperar el ascensor, bajando por las escaleras, tropezó, se abrió la cabeza. También suicidios, un brasileño, que discutió con su pareja, y se lanzó al mar desde su balcón.

En el Atrio, piano bar, edad media 75 años, con sendas escaleras entre dos pisos, con escalones de cristales de Swaroski, cada uno vale miles de euros. Green Sax, sala de juegos y música ligera. Safari Lounge, a popa, gran salón para oír música, bailar o ver las vistas. Millenium Casino, o personas dilapidando el dinero que tanto cuesta ganar. Incluso un par de salas de exposición de estatuas. En las terrazas superiores, día fresco, mas gente tumbada, descansando, que bañistas en las piscinas. En todo, camareros que a cambio de tu tarjeta de crucero, te traen lo que pidas.





 

Invadieron las islas británicas, crearon reinos en la actual Inglaterra, que llamaron Danelaw. También remontaron ríos al este, fundando Novgorod. En aquellas tierras les llamaban rus, no vikingos, Russland fue su reino del este, la Rusia actual. Llegaron a París, que saquearon varias veces. Fundaron Dublín, donde también establecieron un reino vikingo.

 

En Playa Preciosa, cuando el tiempo acompañaba, Valentina (colombiana) y Edson (brasileño), pareja tanto de baile como en la vida real, nos intentaron enseñar a bailar bachata. Y no, bailar no es lo mío. IQ tiene más gracia, yo soy un pato. La mañana pasó volando y bajamos a comer a nuestro restaurante. Nos sentaron con una pareja de italianos, la mujer con la bombona portátil de oxígeno y el que suponíamos su marido, Don Bigotazo. También dos alemanes, tan siesos como ellos saben ser. El, no paraba de mirar a IQ.

Como me gusta estar con IQ. La perfección no existe, pero su compañía se le asemeja. No podré agradecer suficiente la suerte de haberla puesto en mi camino. Poder pasar la vida a su lado es el mejor de los viajes. Juntos.




Un poco incómodos con la situación, empezamos a hablar de cosas variadas. Y no sé como, me escuché contándole la anécdota de la elección del rey Amadeo I de Saboya. Tras la Gloriosa, la caída y abdicación de la cocidos Isabel II, buscaron un nuevo candidato a rey de España. Ojearon el mercadillo de príncipes europeos. Encontraron varios y el Congreso votó. Si, Amadeo I ha sido el único rey elegido por sufragio directo, no universal, pero votado. El caso es que uno de los candidatos al trono era el alemán Leopoldo Hohenzollern-Sigmarigen. Los españoles, con su cachaza habitual, ante lo complicado del nombre, lo rebautizaron como Leopoldo Ole Ole Si Me Eligen. Como reía IQ, el alemán no sabía que nos reíamos de un paisano suyo del siglo XIX. Pero es que, añadí, la mujer de Amadeo también tenía su guasa, Maria Victoria del Pozzo della Cisterna, y si, le pusieron un alias, la Húmeda. Ya fueron carcajadas.

 

Eran temibles en sus incursiones, y tenían una razón. Creían que si morían en batalla, con la espalda en la mano, irían directos al Valhalla. No tenían miedo, si ganaban, ganaban. Si perdían, ganaban la inmortalidad.

Grandes líderes pasaron a la historia con nombres evocadores. Harald I Harfrage (Cabellera Hermosa), primer rey en unificar Noruega. Erik Raudi (el Rojo), primero en asentarse en Groenlandia. Leif Eriksson, su hijo, llegó a América del Norte sobre el año 1000. El final, 1.066, tras la batalla de Stamford Bridge, derrota que marcó el fin de su expansión. Para los futboleros, si, os suena el nombre de la batalla, da nombre al campo de fútbol del Chelsea inglés. Allí murió el último héroe vikingo, Harald Hardrada, rey de Noruega, que fue mercenario para los bizantinos, perdió esta batalla contra los normados, sus primos.

 

Después de comer, IQ se fue a la habitación, a descansar un rato. Yo me adelanté al gimnasio, a correr sobre la cinta, un falso correr que después me da sensación de mareo. IQ se reunió conmigo, hizo algo de ejercicio y a la piscina de burbujas. Ella aguantó un cuarto de hora, yo, a los pocos minutos, me salí. Me había dado antes un baño en la piscina, que no estaba congelada, pero fría.






Esa noche, cena de gala, IQ se puso de un guapo subido vestida de negro, yo intenté desentonar lo justo. Antes habíamos estado en el Teatro, versiones raruzas de canciones conocidas. Ni mucho ni poco. Después de cenar, fiesta de los 90´s, ni poco ni mucho.

 

 

Tirsdag, 15/09 Bergen

 

 

Tras su dorada época vikinga, Noruega cayó en picado, coincidiendo con la imposición del cristianismo como única religión, favoreciendo el poder de unos pocos, supuestos representantes de su dios en la tierra, y de reyes y nobles, también “elegidos” por esos dioses. No me gusta ese dios clasista, que siempre se pone de parte del poder y del dinero.

La peste negra del 1349 aniquiló a la mitad de la población, hundiendo su economía y sociedad, terminó con la Unión de Kalmar de 1397, alianza dinástica entre Dinamarca, Suecia y Noruega, bajo una misma reina, Margarita I, y sus sucesores. Cada reino conservaba sus leyes e instituciones, pero con un poder centralizado en Dinamarca. El objetivo era el control del Báltico y competir contra la Liga Hanseática por el comercio.

 






Primera escala, Bergen. Los desembarques eran muy ágiles, siempre enseñando la tarjeta de crucero. La conocen como la ciudad de la lluvia, lo hace una media de 220 días al año. No nos salvamos, llovió, poco o mucho, pero no paró. Pensar que en el barco mantienen un socorrista en cada piscina, vigilando, haga el clima que haga. Dice un proverbio noruego que no existe el mal tiempo, tan solo la mala ropa. Como lloverá que cubren las fachadas con alquitrán de vino y pintura mineral para evitar la humedad.






Bergen es la segunda ciudad más grande de Noruega, capital en la Alta Edad Media, siglos XII-XII. Está rodeada de siete colinas (a que otra ciudad me recuerda esto?) y siete fiordos. Es un destino ideal para recorrer los fiordos por tu cuenta. Fue la base más adelantada de la Liga Hanséatica en Noruega, una de las cuatro fuera de Alemania, centro de la corte real. De aquí partieron la mayoría de las expediciones vikingas.

Cuando bajamos, llovía mucho, los paraguas de chiste que llevamos sirvieron para poco. En muchas fases del viaje, opté por capucha o mojarme, mejor que cargar con ese espantajo no para agua. Nos topamos con el salón de la fama.






Strangebakken, cuestas de adoquines, flanqueadas por casas de madera, coloreadas, con guirnaldas de flores. Un minimo nos vigilaba durante nuestro paseo. 






Klosteret, barrio en la cima de una de las colinas, con una estatua enfadada de Amalie Skram, escritora. 





Bajando la cuesta, mojándonos, paramos en Fisketorget, el mercado de pescado, raciones tremendas de salmón a la venta.







Bryggen, la zona más famosa de la ciudad, barrio histórico, adornado con sus coquetas casas de colores, donde residían los comerciantes hanseáticos. Las casas actuales son posteriores al gran incendio de 1702. El fuego es la gran tragedia de esta ciudad y de todas las construidas en madera. En 1955 fue el último, destruyó un tercio de la ciudad. Tan solo quedan unas pocas casas originales. Como no podía ser de otra forma, las zonas mas llamativas estaban repletas de turistas y tiendas de regalos, caras y repetitivas en su oferta. En muchas tiendas, pequeñas figuras de trolls nos recibían.







Decidimos entrar en un coqueto local, Baker Brun, para ir al aseo, tomar algo caliente y comernos un dulce típico de canela, Skillingsbolle, que no valía gran cosa.







Al final del paseo marítimo, la Fortaleza de Bergenhus, origen siglo XII, se han ido añadiendo otras posteriores. En la Edad Media, hogar de reyes, después, tomó funciones militares. Hakons Hall, primer edificio que vimos, fue construido en el siglo XIII por el rey Hakon. A su espalda, Torre Rosenkrantz, residencia en el siglo XIII de Erik Magnusson. Tras su muerte, se convirtió en prisión. Zona ajardinada muy cuidada, que habrá que segar muy a menudo, con tanta lluvia, crecerá a ojos vista.







La iglesia de Santa María atrae por sus dos torres gemelas y la mezcla de estilos. Iniciada en el siglo XII, está rodeada por numerosas tumbas centenarias. La mayoría de las iglesias que visitamos carecían de la grandiosidad de otras barrocas o góticas que hemos visitado en nuestros viajes. Son frías, reflejo de su religión, con templos utilitarios.






Kroken, bonita calle de casitas grises.






Funicular que sube al Monte Floyen. Mientras muchos hacían cola en taquilla, me escabullí a una máquina dispensadora, pagué nuestros billetes y evitamos 20 minutos de espera. El funicular subió lento, dándonos la ocasión de ir disfrutando del panorama. Cuando llegamos arriba, el clima nos dio una tregua, dejó de llover, se disipó parte de la niebla y pudimos tirar dos carretes de fotos. Unas 1.500 fotos se vuelven con nosotros.








Paseamos por las terrazas y balcones, precioso, y solo era el principio de las gratas sorpresas que Noruega nos tenía guardadas. Remontando la ladera, decenas de figuras esculpidas en madera juguetearon con IQ en Trollskogen.








No sé como nos dio, pero se nos ocurrió bajar andando los tres kms hasta el centro de la ciudad. Fue bonito, pero se nos hizo eterno y la lluvia ya cansaba.

Paseamos por el centro, buscamos la catedral, rodeamos otra iglesia, Vagsalmenningen, pero no destacan, así que o no era o no la encontramos.  Torgallmenningen, con su estatua del pescador y una alameda, el tontódromo bergeniano. Byparken, con el monumento a Grieg, templete y el lago artificial Lille Lungegardsvannet, donde decenas de gaviotas descansaban, sin asustarse lo más mínimo de esos bípedos sin alas que se les acercan para fotografiarlas.









Los alrededores de Bergen dan para días y días, pero los cruceros son así. Tienes 8-9 horas para ver lo que puedas y si encima llueve, llega un momento, como llegó, que te vuelves solo al crucero, para quitarte la ropa mojada, colgarla de puertas y armarios, ducha de agua caliente, muda y a comer. Precioso Bergen.






 

Los suecos, a base de rebeliones, abandonaron la unión en 1523, nombrando a Gustavo Vasa como rey propio. Noruega, se mantuvo, y poco a poco pasó a estar más integrada con Dinamarca, imponiéndosele el danés como idioma oficial, sus leyes e incluso anulando su cultura. La llaman la “noche de los 400 años”.

En 1814, tras las guerras napoleónicas, Dinamarca, en el bando perdedor, se vio obligada a ceder Noruega a Suecia. Los noruegos, en el siglo de los nacionalismos, aprobaron una constitución propia, con amplia autonomía interna. También fue una época de pobreza y miseria, y al igual que irlandeses y eslavos, cientos de miles de noruegos emigraron a Norteamérica, en busca de pan y vida. En Minnesota está la mayor concentración de noruegos de EEUU.

 





Partimos a las 18:00. Pequeños barquitos de vela desafiaban la lluvia o, seguro, salen aunque llueva, no están para esperar días soleados.

A las 19:00 dos cantantas intentaron entretener al personal con un tributo a Fleetwood Mac, que tampoco es un grupo puntero de la historia de la música y ambas abusaron de versiones raras. Fue la única vez que nos marchamos antes de terminar la actuación. Y no fuimos los únicos. A nuestro lado, un señor jugando al solitario con su móvil.

Tras la cena, fuimos al Safari Lounge, en popa, el barco se movía. La gente por los pasillos, daba tumbos al ritmo del oleaje. Decía Joko, nuestro camarero de las cenas, que comer manzana verde es la mejor manera de evitar el mareo o, añadía, “dar la noticia al doctor”. No nos mareamos, a mi casi que me daba sueño, me mecía el vaivén de las olas.







  

Onsdag, día de Odín, 16/09 Molde

 


En 1905, adelantados a los tiempos, Noruega se independizó de Suecia tras un referéndum pacífico, nombrando a un noble danés como su primer rey, Haakon VII. 121 años después, su bisnieto sube al trono con su mismo nombre, Haakon VIII. Durante la Segunda Guerra Mundial se declararon neutrales, pero los nazis no se lo permitieron, su larga costa al Atlántico Norte y su situación estratégica entre las Islas Británicas y toda Escandinavia fueron determinantes. Fueron invadidos, y el austríaco Fito puso a un colega de allí, Vidkun Quisling, como jefe de un gobierno títere. Como sería la cosa que su apellido, Quisling, ha entrado en los diccionarios como sinónimo de traidor. Lo fusilaron en el 1945.

 

Nos despertamos pronto. Mientras ella se duchaba, cogí mi libro del viaje, El Ultimo Secreto, de Dan Brown. Le di una nueva oportunidad, pero si tenéis la oportunidad, no lo leáis. Le sobran 500 de las 800 páginas. Cansino, repetitivo. Desde El Código Da Vinci, este señor ha vendido mucho, ha escrito poco o nada.






Segunda escala, la pequeña Molde, donde teníamos contratada la primera excursión. En el puerto, en sendos mástiles, la bandera noruega y la panameña, que es el domicilio del barco. Estos italianos, domicilian sus barcos en un paraíso fiscal para ahorrarse impuestos.






En el puerto llovía mucho. Nos sumamos al grupo, camino del autobús que nos llevó a recorrer la Carretera del Atlántico. Es una carretera reciente que serpentea por la costa, uniendo con puentes las muchas islas de la zona. El día no acompañaba, además de lluvioso, mucha niebla, que impedía ver el paisaje. En el punto de parada, diluviaban, dimos la vuelta, echamos fotos, pero nos empapamos mientras hacíamos fotos al famoso puente curvo de Storseisundet. Quizás es una excursión para replantearse, la guía dijo que lo habitual era verlo así.







Atravesamos muchos túneles, hasta 17.000 por todo el país. Algunos son tan largos, con zonas de descanso, rotondas y salidas de emergencia. A la entrada de muchas casas, mástiles con banderas con los colores nacionales, no la bandera oficial, que solo pueden usan en ocasiones muy especiales. Debe ser solo nuestro país el que ciertas ideologías quieren apropiarse de la bandera, como si fuera solo suya, de muy españoles y mucho españoles. Estos mástiles con los colores nacionales tienen su origen en los pescadores, sus mujeres las izaban cuando sus maridos volvían de la mar. El paisaje, repleto de casas rojas, porque hace siglos, era el color más barato. Cuando las casas eran blancas, eran señal de poder económico.







Los precios son muy altos en todos los sectores. En la zona oriental del país, suelen hacer escapadas a comprar a Suecia, mucho más baratos. Los supermercados suecos fletan autobuses para recoger a los noruegos, que despilfarren en sus tiendas, y puedan volver a Noruega con sus carros llenos.

De vuelta, Monte Varden, pero como estaría que no se veía nada, ni pudimos bajarnos.






Molde es una ciudad pequeña, fundada en 1762 como base de comercio del arenque, quedó destruida por un incendio en 1916 y por los bombardeos nazis durante la segunda guerra mundial. Fue la capital del reino durante esa guerra, donde huyeron los reyes para ponerse a salvo. No se quedaron mucho, huyeron como ratas de barco que se hunde, a Inglaterra. Es lo que tienen los reyes, cuando se pone difícil, son los primeros en irse. Los noruegos, en agradecimiento por el apoyo inglés, cada año les regalan el abeto navideño que ponen en Trafalgar Square.





Bonita plaza, Torget, que hacía bueno su sobrenombre, la ciudad de las rosas. Salió el sol por unos minutos, los justos para gastar otros dos carretes. La calle principal, Storgata, con las marcas de moda.







La catedral, moderna, con un funeral en ese momento, no pudimos entrar a verla. Como será de pequeña Molde, que su nuevo estadio de fútbol es lo que más llama la atención. El equipo local ha jugado varias veces la Liga de Campeones. El actual campeón es el Viking, de Stavanger, pero el que la peta en los últimos años es el Bodo/Glimt. El campeón histórico es el Rosenborg, de Trondheim, con más de 25 ligas, de vacas flacas en los últimos años.






Frente a la ciudad, la isla de Hjertoya, pequeña, pero totalmente urbanizada, parecía una pieza del puzle de Molde, sin encajar. Desde que zarpamos, las 222 montañas, que serán algunas menos, verdes, con pequeñas motas coloreadas de multitud de casa o pueblecitos. Diseminadas cerca de la costa, algunas de las muchas granjas de salmones en los fiordos, uno de sus productos exportados.






Mientras disfrutábamos de la vista, conocimos a Ali y José, de Tarazona de la Mancha, con los que compartimos varios ratos. Ella, embarazada de 4 meses, era la sonrisa perpetua. El, con su gorra y su carácter protector, la acompañaba a todas partes.

 

Los trolls, que para nosotros son personajes de cuento, en Noruega son un pilar básico del folclore nacional. Al contrario que lo que se pueda pensar, no es solo una forma de vender recuerdos de viaje. Ya los vikingos creían en los trolls. Son seres hechos de piedra, tierra y musgo, con facciones exageradas, hasta les crecen árboles de la nariz. Hay dos tipos, los Jotner, gigantes que viven en las montañas, y los Huldrefolk, que viven en bosques y cuevas.





 

De vuelta al barco, de nuevo cambio total de la ropa empapada. Comimos, dormimos la siesta y a las 19:00 fuimos a ver el espectáculo de malabares de un dúo de artistas, mas divertido que agraciado. A él se le cayeron varias piezas, pero lo arregló con su número junto con tres huéspedes, que nos hizo reír. Ella, sombras chinescas y contorneo con hula-hop.






Antes de cenar, nuestro lugar favorito del barco, Safari Lounge, tónica, patatas fritas, y el barco cada ver se mueveee maaaaas. Cuando llegamos a nuestra mesa, Joko y Suri nos habían preparado un corazón con servilletas, vaya artistas. De vuelta al Safari Lounge, concurso de baile y música de ABBA.







Hacia el camarote, Don Comedia. Unos filipinos, creo, se me acercaron para pedirme que les hiciera una foto. Cojo su móvil y antes de empezar les digo en voz alta: “Say me, patataaaa”. Se rieron pero lo repitieron varias veces. No sería la última vez. A dormir.





  

Torsdag, día de Thor, 17/06 Trondheim

 

 

Tras la guerra mundial, Noruega recuperó su independencia, para rehacer su economía, su sociedad y su forma de vida. Hasta el milagro de 1969, el descubrimiento de petróleo en el Mar del Norte. Todo cambió. Es el séptimo exportador mundial. Felizmente para los noruegos, lejos de intentar hacerse ricos unos pocos, los sucesivos gobiernos constituyeron el Fondo Soberano de Inversión, dotado con las ganancias que les da el petróleo, para garantizar la sociedad del bienestar.

 





Tercera escala, Trondheim. El clima ayudó, la visita que más nos gustó. Fue fundada en 997 por el rey Olav Tryggvason, omnipresente en la ciudad. Durante la Edad Media fue tanto capital del país como centro religioso. No contratamos excursión, la ciudad por si misma merece visita completa.


Ya desde que bajamos, en el puerto, la hilera de casas de colores y reflejos en el mar, los tejados, las múltiples estatuas, el río, la paz y tranquilidad. El flechazo fue inmediato. Es ciudad universitaria, si no fuera por el clima, que buen destino de Erasmus.









Nordre Gata, calle comercial, grandes aceras, casas de dos plantas, sin casi edificios altos, eje comercial de la ciudad. En perpendicular, Thomas Angell Gata, habitualmente decorada con paraguas de color, hoy lucía vacía.







Stifstgarden, residencia oficial de los reyes cuando vienen a la ciudad. Construido a finales del siglo XVIII, cercano a la catedral de Nidaros, donde se coronan los reyes noruegos, recientemente a Haakon VII, que pasa desapercibido con un poco real color amarillo.





La iglesia de Nuestra Señora, en obras, no pudimos verla bien por fuera, pero no aparentaba mucho más que una parroquia vulgar. En su interior, un Cristo LGTBI y una pequeño bar. No sé, creo que a su Cristo no le gustaría.





La Plaza Torvet, espacio abierto, con tiendas, centro comercial y una gran estatua de Olav Tryggvason encaramado en una columna. El ubicuo Olav pasó a la fama por ser el primer rey vikingo en sacar el carné de cristiano. Solo gobernó cinco años, 995-1000, pero su muerte en batalla lo elevó a sus altares.







La Catedral de Nidaros, de largo, la iglesia más estilosa que vimos. Nidaros fue el nombre con el que Olav el Cansino fundó la ciudad, antes de llamarse Trondheim. Construida en principio como una pequeña capilla para depositar los restos del rey mártir, 1000 años después se ha convertido en la iglesia gótica más septentrional del mundo. Impresionante fachada con decenas de estatuas de reyes, santos y figuras bíblicas.  Por una vez, el interior no defrauda. Tremendo rosetón de vidrio morado. Al igual que Santiago, Nidaros es el final del Camino de San Olav, su propia ruta jacobea, marcada por toda la ciudad. Echamos un buen rato hormigueando por capillas, bancos, transepto y brazos de la catedral. 









Al lado, el Palacio del Arzobispo, visitamos su zona central, data del siglo XII.






Barrio judío, que lo sería, pero nada en él llamaba tal atención. Nos acercamos a las orillas del río Nidelva, el cual recorrimos por verdes senderos, observando a jóvenes noruegos jugando al plato en Marinenparken , hasta enfrentarnos al puente viejo, Gamle Bybro.








El original ya cayó, el actual es de 1861, conocido por los nativos como la puerta de la felicidad. En ambos orillas, almacenes de colores, del siglo XVIII, desafiando al mar. Lo cruzamos para subir al señorial barrio de Bakklandet, con sus coloridas casas. 







En la cima, la fortaleza de Kristiansten, construida en 1681, hoy lugar de recreo donde decenas de niños pequeños disfrutaban de una excursión escolar.






A lo lejos vi a nuestros amigos filipinos. No lo pensé. Patataaaa. El eco me trajo sus risas y respuestas. Patataaaaa. En los alrededores a la torre blanca, cañones, bosques que no impedían instantáneas de la ciudad desde las altura, incluso el paredón donde los nazis fusilaban a los miembros de la resistencia.







De vuelta al río Nidelva, sin dejar de saludar a nuestra amiga ardilla. Entramos en varias tiendas, paseamos, disfrutamos del solete, hasta fui en manga corta. IQ se hizo una foto con una agüela noruega. Y poco a poco, nos despedimos nuestra nueva buena amiga, Trondheim.

 







Su riqueza y una política por y para el pueblo, han hecho de Noruega unos de los países con mayor renta per cápita, que revierte en su población. Su educación pública es gratuita, incluso en las universidades. Tienen los permisos de maternidad y paternidad más generosos del planeta. Todos los ciudadanos tienen acceso al sistema sanitario. Las diferencias salariales entre jefes y empleados son relativamente pequeña.  Leen más libros que nadie.

Pertenecen a la ONU, a la OTAN, pero por dos veces ha rechazado integrarse en la UE, manteniendo la corona noruega, NOK, como su moneda oficial.

 

Ya de vuelta al barco, vistas a la isla de Munkholmen. Siempre que el clima lo dejaba, subíamos a las cubiertas para contemplar el zarpado y los fiordos cercanos a las escalas.







A las 19:00, versiones de canciones de cines, no estaba mal, pero los artistas, sobreactuados. Al terminar, tónica en Green Sax, y concurso de adivinar canciones, junto con Jose. No ganamos, de 12, acertamos 9. Tras la cena, pronto a dormir, estamos mayores. Había actuaciones y discoteca hasta medianoche, pero tuvimos que elegir, turismo en las escalas o fiesta, ya no nos da para más.

 

 




Fredag, día de Frigg, 18/09 Ålesund

 

 

Por los 400 años de dominación danesa, el danés y el noruego se parecen mucho en la lengua escrita, pero difieren en la pronunciación. Tras la separación de 1814, los nacionalistas fueron “norueguizando” su danés, de donde surgió la variedad Bokmal, más usada en las ciudades. Por otra parte, el lingüista Ivar Aasen recorrió el país en el siglo XIX, estudiando dialectos tradicionales, con lo que “inventó” su lengua escrita, el Nynorsk, que se habla en el oeste y centro. Ambas variedades del noruego son relativamente recientes, siglo XIX, modificadas a mano, para diferenciarse del danés.

Los vikingos no hablaban noruego, más bien un idioma nórdico antiguo muy parecido al islandés actual. Los sami, hablan varios dialectos.





 

Cuarta escala, Alesund. Pequeña ciudad entre fiordos, renacida en 1904 entre los rescoldos de un incendio que destruyó por completo la ciudad. Estilo art nouveau, es una tacita de Centroeuropa en la costa noruega. Desde el puerto ya se impone el Monte Aksla, principal atracción.  Ascensión de 418 escalones, que exhaustos, te asoman a miradores de fábula. Al frente, las apiñadas y coloridas casas de Alesund. A la derecha, islas e islotes, frontera del Mar del Norte, con las dos jefe, Godoya y Giske. A la izquierda, el fiordo Storfjord.






Pero antes de los 418 escalones, buena cuesta, comenzando por el parque de Byrampen, que ya te lo dice todo. Para respirar, paradas en diversos balcones, otros dos carretes. La fila india de turistas, poco a poco iba ganando la cumbre, tras sudor y casi lágrimas por el esfuerzo. Fjellstua, es la plataforma de observación de la postal que supone Alesund. El esfuerzo vale la pena. Merodeamos por la parte superior, fotos 360 grados, con los restos de los búnkeres de tiempos nazis. En unos bancos, tres italianas panchonas me la jugaron y por querer ser cortes, nos quedamos sin foto.







En lugar de volver por donde subimos, seguimos caminando. Premio. La zona del picnic, con la sillita de mi reina, vistas mozzafiato al fiordo. Bajamos zigzagueando para no cargarnos nuestros cuadriceps, hasta el centro de la ciudad.








Kongens Gate, calle principal, repleta de tiendas, vieron nuestras primeras compras. Pocas esta vez, el ritmo de crucero no da tiempo para entretenerse en las tiendas.







Alesundet, canal entre Skansengata y Brosundet. Entre semana, frio, septiembre, todos los viandantes con cara de cruceristas.

Varias estatuas del káiser Guillermo II, mecenas que contribuyó a la reconstrucción de la ciudad. Siempre sorprendente la cantidad de bicicletas a lo largo y ancho de Noruega, se pertrechan, y pedalean bajo la lluvia.







Empezó a llover camino del faro Molja Fyr, tienen una habitación para pasar la noche, la suite Luna de Miel. La catedral, también en obras, tiempo perdido, un templote sin gracia. Desde el puente de Hellebroa, fotos a las típicas casas de colores y un pequeño drakar cuyo único objetivo debe ser, ser fotografiado. En la plaza, Fiskerguttel, el pescador, parecía el Botas de Santander.






 

Noruega es una infinidad de fiordos. Necesitaríamos años para visitarlo todos. Destacan Geirangerfjiord, el más famoso por que apareció en la película Frozen, con un brazo de 15 kms, Patrimonio de la UNESCO. La ciudad más cercana es Alesund, pero en 7 horas, o fiordo o ciudad. Trollfjord, en las Islas Lofoten, que dejo en la agenda futura. El fiordo de Oslo, el más accesible, que puedes disfrutar desde las terrazas del crucero. Sognefjord, Naeroyfjord y Lysefjord, que no dejamos de visitar.

 

Ya en el crucero, área de comida étnica. Ese día jamaicana, otros, mexicana, china, tailandesa. No abusé de fritos. Comí mucha verdura y legumbres, además de porque es lo que más me gusta (siempre fui en un niño rarito) para evitar volver con 5 kilos de más. Después de comer, concurso de canciones de Queen en el Green Sax. Suspenso. Me parece que algunos tiraban de móvil. El espectáculo del día, magia, lo hizo muy bien, entretenido. Otro día más el barco se mueeveeee, cada vez más, pero no, todavía ni manzana verde ni dar receta al doctor. Acunado por el vaivén, caigo redondo, sin opción Pomelo.






  

Lørdag, día de lavado o de bañarse, 19/09 Vik i Sogn

 

 

Tras el reinado de Odín,  fueron católicos muchos siglos, hasta que el rey Cristián III se convirtió al luteranismo, prohibiendo y persiguiendo a los católicos. Cerraron sus monasterios. Ejecutaron a sus obispos. Todos los cargos fueron ocupados por luteranos. La constitución de 1814 instauró la religión luterana como oficial del estado, pero sigue habiendo muchos católicos.

 

Quinta escala, Vik i Sogn. Será un día para recordar eternamente, aunque el día empezó malamente, tra tra, con un clima horrible. El barco no atracaba en puerto, nos subieron a lanzaderas de 95 personas, todos apiñados, húmedas, camino del puerto donde nos esperaba un autobús para la segunda excursión del viaje. Llegando al puerto, no había forma de atracar, lo intentó varias veces, casi tuvimos que saltar en marcha.






Está enclavado en unos de los principales fiordos noruegos, Sognefjord, el fiordo de los sueños, Patrimonio de la Humanidad con sus ramales en Naeroyfjord y Aurlandsfjorden. 200 kms de longitud y 1,3 kms de profundidad, es el fiordo más largo y profundo de Noruega.







La excursión, en francés e inglés, bajo la lluvia y niebla. Iniciamos la ascensión a Hovsasen, con parada en Storesvingen. La visión era escasa, pero no pude dejar de pensar lo que debería ser correr por esas laderas que hasta hace unas décadas no tenían ni carreteras. En la ladera, pequeñas casas de madera, dedicadas al veraneo o a los alquileres, nada nuevo bajo el sol. A cada curva, cursos de agua, cascadas, pequeños lagos, agua por todas partes.







Segunda parada, Hotel Stalheim, que domina desde 500 metros de altura el valle Naeroy. Está solamente abierto en verano, lógico, con la lluvia, el frío y la nieve. En este apartado lugar, en la tienda, una cordobesa atendía a los turistas. Fue fundado a finales del siglo XIX, como parada para el correo. Lugar de descanso y trabajo para los escritores neorománticos y nacionalistas noruegos. La vista desde su mirador no tiene precio.







Myrkdalen, lagos, camping, estación de nieve, empresas madereras. Vikafjell, casas de alquiler entre los recodos de una retorcida carretera de montaña. Verdes, rojos, lilas, blancos, la paleta de colores, las escarpadas y angostas montañas, los pequeños pueblos donde hace siglos se refugiaron los vikingos en la temporada invernal. Otros dos carretes.






Llegamos a Gudvagen, desde donde salía el catamarán que nos paseó por Naeroyfjord, sin duda, el mejor momento del viaje, el lugar que todo el mundo debe visitar en Noruega. Que paisajes, que paz, que ensoñación de lugar. Si existe la Paz y la Tranquilidad, esta es su casa. No hay palabras ni fotos que puedan definirlo. De las montañas casi verticales, como dijo IQ, corrían decenas de riachuelos en cascada, las venas del fiordo. Hace diez mil años, increíble, esos fiordos estaban totalmente cubiertos, hasta arriba, de hielo.












Decenas de cascadas, como Kjelsfossen y Fysseneset. A lo largo de las orillas, pequeños pueblos con casas de madera y parroquias blancas. Fresvik, Hermansverk, Leikanger, Feios, Oppheims, hasta llegar a Vangsnes, con su estatua al vikingo Fridtjov el Temerario, mítico protagonista de la Saga de Frithijof, historia guerrera entre Islandia y Noruega, escrita en la Edad Media, y ambientada en el siglo VIII.












Creo que si gritara ¡¡¡Odiiinnn¡¡¡, su luz me respondería. 15 siglos atrás, los drakar surcaban estas aguas, qué pensarían de los monstruos de los cruceros actuales?

De vuelta al puerto, subimos andando a ver la iglesia de madera de Hopperstad. Totalmente de madera, construida en 1130 a base de 2.000 piezas sueltas, unidas sin clavos, una de las más antiguas y mejor conservadas. Diluviaba.






Estuvimos haciendo cola más de 15 minutos, bajo el chaparrón, para coger la lanzadera de vuelta al barco. Toda la ropa a secar.





 

Al norte del país viven los Sami, lo que nosotros mal llamamos esquimales. Es el único pueblo indígena considerado como tal por la Unión Europea. Su territorio, Sápmi (Laponia, para ellos es despectivo), abarca el norte de Noruega, Suecia, Finlandia y la península de Kola, Rusia. Su población, 80.000 personas, casi todos en territorio noruego. Son descendientes de aquellos cazadores esteparios que llegaron hace 10.000 años siguiendo a los renos. Durante siglos sufrieron políticas de asimilación, pero su cultura está reviviendo desde los años 60, contando con su propio parlamento. Viven del reno, no solo para alimentarse, sino como concepto espiritual, económico y social.

 

Siesta reparadora. Me fui solo a ver el tributo a Elvis Presley. Un chouman en todos los sentidos, Garry J Foler. Aunque el comienzo no fue para tirar cohetes, con canciones poco conocidas, se supo meter al público en el bolsillo. Bien caracterizado, con su pelucón que cubría su calva cabeza de natural, muy buena voz. El aplauso fue unánime y general.







A la vuelta a la habitación, IQ no tenía ganas de cenar, así que subimos al bufé, comimos algo de fruta, y pronto a dormir. El cansancio empezó a pasar factura. El barco se movía más que mucho, fue un continuo vaivén toda la noche.

 

 

Søndag, día del sol, 20/09 Stavanger

 

 

Además de vikingos y reyes, hay unos cuantos noruegos famosos, sin definir claramente el concepto de famoso. Grieg, músico, e Ibsen, escritor, ambos del siglo XIX. Munch, con su famoso cuadro El Grito, que murió en 1944. Nansen y Amundsen, que vivieron a caballo de los siglos XIX y XX. Nansen, exploró el Artico, y fue fundamental en la independencia de 1905. Amundsen, pisó por primera vez el Polo Norte magnético y ganó la carrera hacia el Polo Sur, contra Scott.

Y no muchos más, al menos que digamos conocidos. A-Ha, con Take on Me. Magnus Carlsen, campeón mundial de ajedrez. Odegaar y Haaland.

 





Sexta escala, Stavanger. Más al sur, fundada en el siglo XII, siempre se ha desarrollado a la sombra de Bergen, alrededor de un puesto comercial y una iglesia.






Esa madrugada, a la 1:30 me desperté por los trallazos que metían las olas al crucero, no apto para ansiosos. Volví a dormirme. En mi sueño vino mi abuela Aurora, la madre de mi padre, mayor, pero con todo su pelo negro. Como ella fue, poco expresiva. La pregunté: “Abuela, pero que haces aquí, tienes que estar muerta”. No me respondió. “Debes tener 125 años, no es posible”. Se quedó mirándome, con una plácida sonrisa. Volvía a preguntarle, en mi sueño: “Porque no viniste al funeral de papá”. Solo me sonrió, no dijo nada.

Si fuera de otra manera, pensaría que mi abuela venía a verme para decirme que mi padre está bien, que esté tranquilo, que es feliz. Pero soy racional, la vida después de la muerte no existe. Fue la forma de mi cerebro para tranquilizarme, para que asuma que ellos vivirán en mis sueños.





Tras otro desayuno pantagruélico, bajamos al puerto para coger un ferry que nos llevaría a Lysefjord, el fiordo de la luz. Teníamos dos alternativas, subir a la famosa roca del Púlpito, Preikestolen, postal habitual en redes sociales o recorrerlo en barco. Antes de partir, consultamos a la IA, nos dijo que era muy arriesgado por el clima y la visibilidad. Acertó de pleno. Día muy lluvioso, niebla, poca visibilidad. Nos contaron que la subida, dos horas, fue horrible bajo la lluvia. Que desde arriba se veía poco. Pero que la bajada fue demencial. Así que subidos en nuestro ferry, vimos pasar el fiordo. Subimos a la cubierta superior. Un grupo de japoneses campaban a sus anchas, como si el barco fuera suyo, metiéndose en medio de las fotos de todos. Son muy maleducados. Es cierto que los españoles e italianos como chillones, pero mucho más educados que la mayoría de otras nacionalidades.






Llovía, diluviaba, llovía, diluviaba más. Entramos y salimos, fotos rápidas, fotos calados. Nada como Naeroyfjord, pero Lysefjord también es muy bonito.





Dejamos el puerto. Tinholmen, isla donde dicen que el múltiple Olav Tryggvason organizó la primera asamblea de su reino noruego. Ahora quedan piedra, árboles y poco más. Fantahala, la Cueva de los Vagabundos, estrecha y vertical grieta en el acantilado. Cuenta que en este lugar se escondían los proscritos para no pagar impuestos. Hengjianefossen, tremenda cascada. Hollesli, con su enorme puente. 









Al pie del Preikestolen, hierático pero invisible en su cumbre, sonó Nocturne, de Secret Garden, ganadora de festival de eurovisión. En aquel momento, esa paz, ese paraíso, recordé a mi padre. Lloré con su recuerdo. Va a ir todo bien, papá.





El fiordo estaba repleto de más granjas de salmón. Los crían, engordan hasta los 15 kg, para después venderlos por toda Europa.







De vuelta a Stavanger, seguimos ruta, aunque lloviera. Si nos hubiéramos subido al barco, no nos habríamos bajado.





Gamle, el barrio antiguo, varias hileras de 170 casas de madera blanca, con preciosa foto desde la borda. 




La catedral de Stavanger, otra fría iglesia nórdica. Construida en el siglo XII, ardió en 1272, reconstruida en estilo gótico, fue renovada en el siglo XIX. 





Skagenkaien, con sus casitas de colores y locales comerciales, el centro de la fiesta. 





En un promontorio, la torre Valberg, construida a mitad del siglo XIX, como faro de observación. 






Ovre Holmegate, calles coloridas, la parte más bonita de la ciudad, reciente. En 2005, un peluquero, Tom Kjorsvic, decidió pintar las fachadas de colores para dar vida a su calle. Antes de volver al barco, recorrido por las tiendas del puerto.







 

Sigo prefiriendo Erik I Hacha Sangriente, Harald Capas Grises, Magnus III el Descalzo, Magnus IV el Ciego. Pero nada que comparar con el mítico Ragnar Lodbrok, el grande, Ragnar Lothbrok (Pantalones peludos), entre mito e historia. Es el personaje central de unas sagas islandesas del siglo XIII, que agrupan en Ragnar las andanzas de varios vikingos de cuatro siglos antes, que también se mencionan en fuentes latinas y nórdicas. Famosos también sus hijos, Ivar el Deshuesado, Bjorn Costado de Hierro, Hvitserk y Sigfrid Serpiente en el Ojo.

 







Hoy, comida sudafricana. Más verduras, pocos fritos, pero me pierdo por los dulces y tartas. A la hora del espectáculo, música rock, supuestamente versiones de canciones conocidas, pero sus estridencias daban dolor de cabeza. Ya después de la cena, no arrastramos al camarote.

 




 

Mandag, día de la Luna, 21/09, navegación

 

 

Como en cada viaje, nos topamos con las curiosidades nacionales. Túnel de Laerdal, el más largo del mundo con 24,5 kms. También el túnel submarino más largo y profundo, Ryfast. Al norte, pasan semanas sin ver la luz del sol en invierno. Por el contrario, en verano, durante semanas, no anochece. En las islas Svalbard está prohibido morirse, por la dureza del terreno, los cuerpos no se descomponen, así que cuando están terminales, los llevan de vuelta al continente. En estas islas, una ley te obliga a llevar un arma de fuego, por si te avista algún oso.

 





Segundo día completo de navegación. Empecé a sentir síntomas de agobio por estar encerrado. Por primera vez, amaneció un día raso, pero las piscinas estaban igualmente congeladas. Nos levantamos de mala manera, la navegación nocturna fue horrible. Si así se nota en un crucero de 18 plantas, como será navegar por allí en un pesquero.

Nos sentamos en Green Sax. Yo estaba reventado, era mi día de descanso. IQ participó de bailes y juegos, yo me arrastré hasta la hora de comer. Nos sentaron con cuatro alemanes. Uno de ellos, un zampabollos que rebañada cada miga. Sesión matiné, a las 15:00 en el teatro, piano, con las dos cantantes molestando con su voz.






A medida que iban pasando los días, empezamos a reconocer caras. Los mismos abuelos en los mismos salones. Los mismos músicos en los mismos escenarios. La misma música. Nueve días iguales. Comer, bailes, comer, teatro, comer, música, comer, fotos, comer. Se hizo necesaria siesta.





 

En la época de las grandes catedrales de piedra en Europa, construyeron más de 700 iglesias solo de madera, Stavkirke, entre 1150 y 1350, sin clavos, a base de colocar la madera. Hoy quedan unas 30 en perfecto estado. En la isla de Bastoy hay una prisión, abierta, donde los presos pueden pasear por bosques, playas y campos. Hay 50.000 islas y 1.190 fiordos. Jostedalsbreen es el fiordo de hielo continuo más extenso de Europa.

 

A las 18:00 subimos a Plaza Preziosa. Tarde soleada, el atardecer sobre el Mar del Norte. Dos carretes más. Mientras IQ se duchaba, fue al Atrio, a ver de nuevo a Garry J Foley, con su tributo a Elvis, otras versiones, se metió a todo el público en el bolsillo, una vez más. Cotilleé su perfil de Instagram, ha recorrido todo el mundo con sus disfraces y pelucones.







 

Tirsdag, día de Tyr (dios de la guerra) 22/09 Oslo

 


Su gastronomía. El salmón noruego es considerado el mejor del mundo. El bacalao fue, durante siglos, principal producto de comercio. Brunost, queso de cabra, marrón y acaramelado. Rakfisk, trucha fermentada que se come cruda. La cerveza es muy cara por los altos impuestos al alcohol. El consumo de café es uno de los más altos del mundo. Akevit es la bebida nacional, aguardiente hecho con patata, sazonado con especias y hierbas. Y los bollos, Skilligsboller, con canela, y Solboller, con vainilla. Es el origen del Black Metal con grupos como Mayhem, Darkthrone y Burzum.

 





Séptima escala, Oslo, la gran capital. El Bilbao de Noruega. Ciudad industrial que vivía a espaldas del fiordo, desde 2008 ha iniciado un trabajo de demolición de naves en las orillas y modernización de la ciudad.






Fue fundada por Harald Hardrada, a orillas del fiordo. En 1314 Haakon V la convierte en capital, hasta la unión con Dinamarca. En 1624 un gran incendio destruyó la ciudad. El rey danés, Christian IV, la refundó y le puso su nombre, Cristiania. Tras la unión con Suecia de 1814, recupera el rango de capital y en 1925, su nombre original, Oslo.

Según bajamos, en una zona a medio urbanizar, a un lado naves, al otro, modernos edificios, nos recibe el árbol de Oslo. Rodeamos Tuvholmen, que significa isla del ladrón por unos criminales que mataron en el siglo XIX, ahora es un barrio elitista con sus edificios que alternan el cristal con el metal. 







Aker Brygge, la remodelación del puerto, paseos en madera, barcos, restaurantes de diseños con vistas al castillo.








Al frente, el macizo ayuntamiento, que habrá recibido premios, pero parece la central del KGB. A su lado, la sede de los Nobel de la Paz.







Fortaleza de Akerhus, construida en 1.000 como residencia real, fue asediada varias veces, pero nunca fue conquistada. Actualmente además del Museo de la Defensa, tiene el Museo de la Resistencia, con el inevitable paredón donde los nazis daban matarile a sus opositores. Aquí reposan los restos de los reyes modernos, Harald V ya tiene su hueco.








Bjorvika, un pozo hace décadas, ahora es un barrio moderno. La construcción del Palacio de la Opera ha cambiado totalmente su imagen. Obligado el paseo por su tejado inclinado. Es el edificio más llamativo. Inaugurado en 2008, se inspiraron en bloques de hielo flotando en el mar. 








Museo de Munch, el último grito, aunque prefiero otros estilos de pintura. Desde la terraza de la Opera, frente a nosotros, vemos gente bañándose, que qué necesidad habrá.








Teatro de Danza camino de la catedral. Antes, saludo a la estatua del tigre. Es el habitante más famoso de Oslo. Lo instalaron en 2.000 para celebrar los 1.000 años de la ciudad. Su origen es un poema de 1870 que ridiculizaba la vida urbana, comparándola con un tigre peligroso que se enfrentaba a un caballo, la seguridad de la vida en el campo.






Aquí el sol tiene otro brillo. En septiembre ya está muy bajo en comparación con Murcia. Su luz languidece, avisando de un negro, oscuro, frío y largo invierno.








La catedral, enésimo ejemplo de iglesia fría. Construida en el siglo XVII es la sede de funerales y bodas reales. A un lado, un corazón con “lo más importante de todo es el amor”, en homenaje a las víctimas de los atentados de 2011. Por dentro, igual que por fuera, pequeña, fría, casi insulsa.







Stortinget, parlamento de Noruega, amarillo, que si no te lo dicen, pasaría por un mercado de abastos. 






Plaza Edisvolls, florida en estas fechas, en nada tendrá una pista de hielo en su estanque central. 







Teatro Nacional y al fondo, el Palacio Real, que ya me lo pido, pero muy pequeño en comparación con otras residencias reales.









Desde allí, con ayuda de la IA y de Ruter, una app noruega para la compra de billetes de tranvía, Parque Vingeland, de absolutos locos. Es el parque más grande del mundo con figuras de un solo artista, Vingeland, más de 200.  Tardó nada menos que 35 años. Entrada, con puente repleto de estatuas de todos los carices, destacando el niño enfadado. La rueda de la vida. El Monolito, que representa el ansia del ser humano por alcanzar lo divino y espiritual. Todas las estatuas van representando los distintos pasos de la vida, desde el nacimiento hasta la muerte.   









       


Retornamos al centro, al Museo de Historia, ramplón, poco que ver, lo mejor, la estatua en sus alrededores de Freya, la morsa. En 2021, Freya, se extravió, y acabo en estas costas. Los típicos idiotas no hicieron caso y, molestándola, estuvieron a punto de resultar heridos. Con burdas excusas, Freya fue sacrificada en lugar de los vándalos que no supieron comportarse. Fue tal la indignación que como desagravio, le erigieron una estatua.







En un día soleado, el paseo por Oslo nos gustó. Ciudad que tiene unos alrededores dignos de visita, las vistas desde lo alto, bosques y montes. Rejkiavik, va tocando.







 

En la zona ártica, están las islas Svalbard. Allí han construido el Banco Mundial de Semillas, más conocido por Bóveda del Fin del Mundo o Arca de Noé Vegetal. Inaugurado en 2008, a más de 130 de profundidad. Si los sistemas eléctricos fallaran, la temperatura de la tierra mantendría las semillas. Actualmente custodia más de 1,4 millones de muestras, que representan más de 6.500 especies de plantas alimentarias. Si algún día llegara un evento de extinción masiva, se podrán rehacer los cultivos con estas semillas.

 

Después de comer, gimnasio, bicicleta y correr. Con mucho calor, me duché en la piscina cubierta y me senté en un jacuzzi de los exteriores con cuatro belgas que no dejaban de hablar. Me tenía que haber hecho pis, a ver si se hubieran ido. El espectáculo del teatro, tributo a ABBA, siempre será bonito. Recuerdo como disfrutó IQ en su museo en Estocolmo. 




Tras la cenar, fiesta de los 70s y 80s. Mucha marcha. Una anciana, con más de 80 años, y andador, tras seis copas de vino, que nos contó una camarera, se arrancó a bailar. Casi avergonzados, cuando sonó Sará perche ti amo, saltamos a bailar. Que buen rato pasamos.





El equipo de animación, de 10. No debe ser fácil parecer feliz y enrollado durante 11 días seguidos, a todas horas. Mañana más.

  

Onsdag, 23/09 de vuelta a Hamburgo

 

 A cualquier persona que publique un libro, el gobierno noruego le compra 1.000 copias y las distribuye por las bibliotecas. La palabra esquí procede de la nórdica, skith, que quiere decir “pedazo de madera”.

 




Ultimo día y tercero de solo navegación. Ya la claustrofobia empieza a agobiarme. Que ganas de bajarme. Vimos que hay cruceros que dan la vuelta al mundo en 120 días, además de prohibitivos, no podría, tendría que bajarme a los 20 días, directo al frenopático. Como fuera de casa en ninguna parte, pero, qué bonito es volver a mi sillón y mi cama.






Desayunamos y a lo largo del día nos vamos encontrando con esos pasajeros que nos llamaron la atención. La Garza, con su pelo tipo casco y sus bailes con los brazos colgando detrás de la espalda. Caer y Cagar, llorando todavía de la emoción del tributo a ABBA. El Arrebato y su mujer, siempre queriendo ser el centro de cada espectáculo, ella más bien, la campeona alcohólica del crucero. La familia “del barco pequeño”, con su padre, eternamente con cara de cabreo. La Pancha Tetona, gastó el doble de carretes. Marina la Cansina, la directora del hotel, simpática de más. El Champiñón y sus modelos imposibles. La Loro Rubia, que no sabíamos si hacía a pelo o a pluma. La familia Patata. Las Solteronas, que no pillaron seguro, en el aeropuerto la CasiGuapa, tenía cara de enfadada. La China y el Estirao, deprimida en el aeropuerto, se acabaron los bailes de salón. La Divina y sus tres modelitos por día. El Asomao con su peste a sobaco. Todo un ecosistema.

 





Alfred Nobel, que era sueco, hizo recaer en Noruega la tarea de conceder el Premio Nobel de la Paz, pero no se han lucido mucho. María Corina Machado, ultraderechista venezolana, se lo dieron solo por ser la rival de Maduro. Juan Manuel Santos, presidente de Colombia, sospechoso de casi todo. Obama, en su primer año de presidencia, que no le dio tiempo a nada. Y aceptaron las candidaturas de nada menos que Fito Hitler, Pepín Stalin, Benitín Mussolini, Dumb Trump, el Hijo de Putin, Elon Asperger Musk y el asaltacunas de Michael Jackson.

 

Recorrimos por enésima vez los pasillos, los bares y músicas, dimos esquinazo a los fotógrafos pesados, algo de melancolía, poca, la vida real está aquí pero que bonito es viajar. Entramos en el día de la basura, este día sobraba. Hay tanto por ver y tan poco tiempo. Comimos sin hambre, soñando ensaladas, agua, fruta y hambre. Y no, viajar no es tan caro, barato tan poco, pero lo primero es planificarse, estudiarlo con tiempo, hay ofertas meses antes y los últimos días. Al final, no salimos mucho, lo que otros gastan en comidas, cenas, copas cada fin de semana, se suma durante meses, y resulta más barato viajar, siempre que evites la temporada alta. Otros tienen miedo al viaje, a las complicaciones, pero es como montar en bicicleta, una vez aprendes, no tiene misterios.





Por la tarde, corrí por el gimnasio, paladeando el final del viaje. El mejor espectáculo del viaje, el último día, Circus Show. Música, malabaristas, equilibristas, patinadores, cama elástica. Caer y Cagar lloraban a mares. 





Ultima cena con Joko y Suri, foto, esperamos que sean felices y que puedan volver pronto a su casa.

 




 

Torsdag, 24/09, puerto de Hamburgo

  

No todo es color de rosa. El coste de la vida es muy alto, la comida, el transporte y el alquiler, de los más caros del mundo. El clima es extremo, imaginemos meses sin casi ver la luz del sol, no digamos el sol. No son especialmente simpáticos, no miran a la cara a los desconocidos. Son cabezas cuadradas, nunca harían planes de última hora como los españoles.

 

Amanece que no es poco. Todo preparado para desembarcar, se hizo largo desde las 8 que abandonamos el camarote, las 12:30 que bajamos del barco, las 16:15 que despegamos y la 1:00 de la madrugada que llegamos a nuestra casa. Noruega ya es parte de nuestra historia, a nivel de pocos destinos. Si tienes oportunidad, ve, que no te lo cuenten.

Y se acaba otro viaje. Vuelves a casa cansado, empachado, con menos dinero, con la maleta repleta de ropa sucia pero con fotos, regalos y recuerdos inolvidables, que perdurarán para siempre, sabiéndonos afortunados de haber conocido lugares que nunca pensé visitar. La vida no se mide en fechas si no en recuerdos. Los míos junto a IQ valen más que todo lo gastado.





Papá, allá donde estéis, espero os sintáis orgullosos de vuestra familia. Siempre caminaréis conmigo.