Casi ocho meses después, de vuelta a casa. Por primera vez mi relato será "en tiempo real", redactado en el día. Publicado sin nueva revisión. Asakooo!!
7:45, hora de salida. Beso y despedida de mi medio pomelo. No tiene vacaciones.
Marta no pudo cuadrar los turnos. Julia, no pudo cuadrar su agenda con tanto evento 😊.
Parece mentira, pero en algún momento me gustó conducir. Ahora, los 845 kms se me hacen eternos aunque en esta ocasión conseguí poner la mente en blanco. Ocho horas y media de viaje. Dos paradas. Con el control de velocidad a 120, a ver pasar kms.
La radio, encendida a ratos, comprobando el ejercicio de falsa libertad de prensa actual. Los medios, salvo alguna excepción, se han convertido en el altavoz de la bipolarización radical izquierda-derecha, solo atentos a tratar de imponer su visión politizada. Donde quedó la Verdad? Y lo peor es esa masa de oyentes, no escuchantes, que hacen suyos los mantras machacones de oradores condicionados, que los repiten una y otra vez, sin el mas mínimo interés en conocer la verdad. Puro forofismo.
A las 16:15, ya en casa. Casi 90 y 87 tienen mis padres. Van pasando día a día. Tortilla de patatas con chorizo 🤤 me estaba esperando. Impagable. Vi un poco la televisión y salí a pasear.
13 kms por la ciudad. Comprobando que la ciudad creció y cambió en mis 29 años viviendo lejos. Me llena de nostalgia aquel sitio en que, allí donde, esa esquina en la que...todo hace 30-45 años. La vida pasa muy rápido.
24/08/22
Amanece que no es poco. 6:30 tras dar 20 vueltas en la "cama'. Té y bizcocho. Ropa de correr y al coche.
Saliendo de Santander, gasoil. Como se nota la subida. Con 90€ no me da ni para llenar el depósito.
Camino de la primera ruta. Rasines, iglesia de San Andrés, punto de salida.
Un sol tímido intentando atravesar la densa niebla en el valle.
Parece ser que en aquellos montes hubo partidas de carlistas hace 160 años, muy arropados por los vecinos, carlistas todos. Dios, patria, rey 😞, poco o nada ha cambiado el país.
Primera parada en el Mirador de La Vista, con un espectacular mar de nubes.
Al fondo se intuía en su pico, la Ermita de las Nieves.
Por Ojebar
Por Villaparte
Hasta Rasines
Que visto así, no dirá nada, pero fue el 30 de mayo de 1976 donde celebramos mi primera, y casi última, comunión. Mis padres y mis hermanos. Seis en total. No hizo falta más. Ahora es un disparate. Parecen bodas. Poco queda del fin religioso. Decenas de invitados, todo tipo de sorpresas y a lo peor, con viaje posterior a Eurodisney. Pero claro, si no fuera por ésto, pocos niños aceptarían años de catequesis y misazo eterno. Y la empresa organizadora tampoco recibiría pingües ingresos por este concepto. Puro negocio.
Llegando al centro del pueblo, la suerte me sonrió. Empezó a llover estando en la puerta de Regma. Que no te lo cuenten.
Comienza la ruta. 9 kms de subida. Cielo plomizo, con mucha niebla pero no me llovió. Terreno muy embarrado. Al salir del pueblo, una casa con vacas. Hice el pejino y me puse a hablar con la vaquera.
Cuanto más subía, mas niebla, menos visibilidad. En el mirador del Lindaro, poco que fotografiar. Lo que pudo ser y lo que fue.
Cada vez mas cerrado. Visión de 5/10 metros. Me tuve que guiar por el GPS para no perderme. Gran invento. Miedo no pero si respeto. No quisiera perderme y tener que ser rescatado.
Con algunas, muchas, dudas seguí empecinado en subir casi a ciegas pero no hay segunda oportunidad. Camino embarrado, encharcado, repleto de bosta. Sin el gps habría sido imposible. Tras casi 1:30 horas de ascenso, llegué al Pozo de Noja. Hasta los últimos 300 metros no lo divisé. Empezó a disiparse la niebla y me permitió foto. Lo que vi y lo que es.
Bajada muy rápida. Senda muy amplia, bastante bien señalada. Las piernas ya cargadas. Quinto día seguido corriendo.
De vuelta hacia el coche, la otra ría, Tinamenor, con la playa del Sable en la otra orilla, desde el Mirador.
Antes de llegar a Santander, parada en el Mirador de la Picota, cerca de Liencres, desde donde se divisa el abra del río Pas.
Por la tarde, nuevo paseo por Santander. Andando, me encontré un mercado romano, que podía ser medieval, árabe o soviético. Le cuelgan varios SPQR, dos o tres distintivos de legiones romanas, se visten con algo parecido a una túnica y mercado romano tenemos. Garrapiñadas, kebab, plantas de aire, dulces húngaros, cucharas de madera. Todo muy romano 🥳
Una vez arriba, gps en mano, otra senda para rodear el Pico Obán. Barro, piedras, se oían arroyos por ambos lados. Me crucé con un paisano que me confirmó que iba bien pero el sendero cada vez mas embarrado, pedregoso y resbaladizo. Curiosamente no me caí.
Pues no lo pensé mucho. Ida y vuelta a Somo. Algún día me gustaría volver a casa, a pasar temporadas en Somo, sentado en la playa, con vistas a Santander.

































































































